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“Mi hermano siempre quiso escribir una gran historia en el boxeo, y lo hizo, pero de la manera menos esperada”, dice Yamil Acevedo con la voz quebrada. Las manos le tiemblan. Está inquieto y tiene la mirada apagada. Explica que está esperando que Dios haga el milagro de hacer reaccionar a su hermano mayor David, quien desde el sábado pasado permanece en estado de coma, producto de una lesión cerebral sufrida durante un combate contra Nelson Altamirano.

Yamil tiene 20 años, doce de dedicarse al boxeo, diez como amateur y dos en el profesionalismo. La del sábado fue una de las esporádicas ocasiones que no asistió a un combate de su hermano. David, de 23 años y trece consagrados al deporte de los golpes, es su inspiración. Ahora, el menor de los Acevedo lamenta no haber acompañado a su hermano la noche de la tragedia.

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“No me explico por qué no quise ir a la velada del sábado. La verdad estaba desganado, pero pocas veces me pasa. Siempre hemos estado unidos y solemos apoyarnos, pero esa noche no tenía ganas de nada, incluso platiqué con una persona cercana a mí y le comenté que me sentía desmotivado y triste, creo que era un presentimiento de lo que pasaría con mi hermano”, confiesa Acevedo.

“Sufro al verlo” 

Los últimos cuatro días han sido un verdadero suplicio para Yamil, quien no está acostumbrado a distanciarse por mucho tiempo de su hermano. Estar en casa le resulta desesperante, cuenta los segundos, minutos y horas para poder visitarlo en el hospital Salud Integral, donde permanece desde el sábado con mínimas opciones de vida, según diagnósticos médicos. Pero confiesa que le es aún más difícil verlo postrado, conectado a máquinas que le permiten respirar de forma artificial.   

“Sufro al verlo así, sin reflejos, dormido, sin la sonrisa que le distingue. Él es necio, siempre anda bromeando, sabe crear un buen ambiente, sin él no soy nada. Son entre tres y cuatro minutos que logro verlo y aunque anhelo estar a su lado y me desespero por verlo, también es triste observarlo en ese estado. Pienso que está dormido y que de pronto va a reaccionar, espero que sea así, lo que dicen los médicos es invalido sobre las obras de Dios. Esperamos un milagro divino”, manifestó Yamil.

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“Cuando estoy con él le tomo la mano. Le acaricio la frente, le hablo para que sepa que estamos pendientes de él. Le digo que lo estamos esperando en casa, que se aferre a su vida y que lo amamos. No sé si me escucha cuando le hablo, pero siempre le recuerdo que lo amo y que jamás lo voy a abandonar. Confío en Dios y sé que hará el milagro”, manifestó.

Desde que se enteró del suceso que sufrió su hermano, Acevedo confiesa que ha dormido unas seis horas y aunque el desvelo le ha provocado dolores de cabeza, considera que descansar no es la mejor opción en este momento. “Lo que sucede es que si cierro los ojos me desespero, comienzo a llorar, no lo puedo contener y prefiero estar despierto, pensando en otras cosas, atento a cualquier cosa”.     

Adiós al boxeo

Invicto en el profesionalismo con foja de 10-0-1, 6 nocauts, Yamil cree que es hora de colgar los guantes. Aunque a su edad todavía le queda un largo camino por recorrer y podría proyectarse entre los mejores pesos pluma del país, considera que el suceso que sufrió su hermano es razón suficiente para decir “hasta aquí al boxeo” y acabar de una vez con el sufrimiento de sus familiares al verlos en un cuadrilátero recibiendo golpes, independientemente de los resultados que obtengan.

“Mi familia me pidió que abandonara el boxeo. Dicen que esta es una señal de Dios y hay que saber actuar según las circunstancias, lo dejo y veré que pasa en el futuro. Mi hermano (David) me diría que no lo dejara, sé como es él, si pudiera decirme algo sería que continuara porque es aguerrido, pero mis padres sufren y es lo mejor”, aseveró Yamil, quien tenía previsto pelear el próximo 5 de diciembre contra un rival mexicano, en la última velada del año que organizaría la promotora Búfalo Boxing.

Yamil insiste en aclarar que no es una exigencia, sino una petición de sus padres a la cual accederá. “No quiero que se mal interprete. Entiendo que lo que le pasó a mi hermano es un caso extraño en Nicaragua, no sé si sea el primero. Pero la decisión de dejar el boxeo es en respuesta al dolor que sienten mis padres y mis familiares”, finalizó.

  • 9 rounds duró la pelea entre David Acevedo y Nelson Altamirano, episodio en el que el ‘Terry’ se desvaneció. 
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