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Aún es difícil creer la forma en que Randy Caballero perdió el título ayer en la báscula, derritiéndose frente a ese enemigo que dictaminó 123.5 libras, 5.5 por encima de la categoría en la que estaba pactado su combate contra el inglés Lee Haskins, quien pesó 117.5. 

Randy no solo perdió la corona de las 118 libras avalada por la Federación Internacional de Boxeo (FIB), sino que también se quedó sin pelear, porque la Comisión de Las Vegas decidió suspender el combate por el exceso de tonelaje.

¿No sé cómo pasó esto? Se preguntaba Marcos Caballero, papá y entrenador de Randy, después de que su hijo con una mirada fría, triste, de decepción, bajara de la báscula en el Mandalay Bay de Las Vegas, sin nada que hacer. Con solamente una hora por delante para poder disminuir esas libras de más, lo mejor era no intentarlo. La batalla estaba perdida, otra vez, un pugilista representante de nuestro país estaba perdiendo una corona. El muchacho hizo recordar a Rosendo Álvarez.

¿Qué falló?

Resolver a estas alturas la ecuación del porqué Randy no dio el peso, es algo que posiblemente ni el mismo Baldor con su maestría para resolver ejercicios podría solventar. El fracaso ya está hecho, ¿que si hay responsables? Claro que sí los hay. El argumento de que el joven se durmió en 119 libras y al día siguiente despertó en 123 no tiene fundamentos lógicos.

“Aunque Randy haya comido por la noche, es difícil que haya subido cuatro libras. No sabemos lo que pasó, el cuerpo no respondió, no sé qué explicación darles. Randy está devastado”, agregó el papá de Randy, visiblemente frustrado por la penosa situación que pasó con su hijo.

Especular sobre las causas no tiene sentido. Padre e hijo fallaron, quizás faltó más atención en revisar y confirmar el peso de Randy en varias básculas, y no confiarse en la que ellos tenían a disposición. Si Caballero no comió un día antes, la única explicación lógica es que su pesa estaba mala. De ser así o no, le toca cargar con la responsabilidad, tomando esta situación como experiencia para que nunca más vuelva a suceder.

Otra vez el fantasma de la báscula apareció inesperadamente, dejando sin título y sin pelea a Caballero, quien ahora tendrá que volver a comenzar su travesía de conseguir un campeonato mundial.

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