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El entrenador esteliano Marcos Caballero tuvo una pésima noche ayer. No pudo conciliar el sueño y en su mente se proyectó constantemente una báscula.

Pero su mala noche no fue tanta como la de su hijo Randy, quien el viernes perdió la corona gallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) en la báscula, cancelándose de paso su pelea ante el inglés Lee Haskins, que debía realizarse anoche en el Hotel MandalayBay de Las Vegas.

Marcos, padre y entrenador de Randy, estaba tan golpeado por este hecho, que anoche ni se molestó en asistir a la cartelera encabezada por Miguel Cotto y Saúl “Canelo” Álvarez. Se quedó encerrado en el cuarto del hotel, con su hijo también descansando, tratando de entender por qué el muchacho amaneció el viernes en 123.5 libras, a pesar que se acostó la noche anterior en 119.

“Sinceramente no entiendo qué pasó. Sus proteíans, sus vitaminas, todo iba trabajando bien. Es lo mismo que hemos usado en dos meses. Lo usamos todo el tiempo, nunca fue diferente”, dice Marcos vía telefónica desde Las Vegas.

“Randy me dijo que si hubiera comido algo o tomado algo en la noche del jueves, me lo hubiera dicho. Yo le creo, es un peleador responsable, siempre ha cumplido y no iba a fallar esta vez”, reiteró.

Respaldo de GBP

En medio del duro golpeo que recibió la familia Caballero, Marcos aseguró que la empresa Golden BoyPromotions le garantizará el respaldo para continuar su carrera.

“Golden Boy está con nosotros porque conocen bien a Randy. Robert Díaz (funcionario de la empresa) nos apoyó en todo momento, conoce a Randy, hemos viajado juntos a varios países, conocen el profesionalismo del muchacho y nos prometió respaldo total”, reiteró el mayor de los Caballero.

“Robert nos dijo que no nos preocupáramos. Golden BoyPromotions está al 100 por ciento con Randy… Sé que esto puede pasar, pero nunca voy a arriesgar a mi hijo, ni a pasar en vergüenza”, reiteró.

Sufrió en entrenamientos

Marcos explicó que su hijo tuvo un arduo campamento, trabajó intensamente, pero igualmente sufrió algunos percances que los mantuvieron en secreto.

Explicó que después de la operación en su tobillo izquierdo y los problemas en una mano que le impidieron pelear dos veces este año, en el reciente campamento fue picado por un alacrán.

El dolor en la mano derecha le volvió en cierta etapa de preparación, pero fue atendido por un médico venezolano. También tuvo problemas en un hombro, pero superaron todos esos problemas, se preparó a conciencia, hasta que surgió este inesperado exceso de peso que echó a perder toda la inversión de tiempo y dinero en más de dos meses de entrenamiento.

“Lo que haremos es un examen para investigar a ver qué pasó. No sé si habrá un caso similar. Randy pelea hasta con dolores. Lo más seguro es que subamos a 122 libras”, finalizó Caballero.

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