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Cuando escuché el fallo favorable al púgil azteca Saúl “Canelo” Álvarez, sin reparar en las amplias diferencias mostradas en las tres tarjetas, me sentí un imperdonable analfabeta en boxeo. ¿Qué es lo que estuve viendo en el televisor? ¿Acaso otra pelea o estoy enloqueciendo a mis 72 años?

Mi alarma aumentó cuando en las opiniones de todos los columnistas mexicanos, se consideró que fue una gran pelea, con un buen fallo y que los progresos del “Canelo” saltaron a la vista frente al veterano, esforzado y todavía atrevido boricua Miguel Cotto, quien mostró disponer de la suficiente destreza para torear una amenaza tan seria por su juventud y poder destructivo. AFP- END

Si algo me faltaba para golpear la pared con mi aturdida cabeza, fue no encontrar ningún cuestionamiento en los medios escritos de Puerto Rico, aunque sí en las opiniones de los lectores, varios inconformes con el fallo, como quedamos nosotros.

¿QUÉ FUE LO CIERTO?

Aquí en el terruño no estaba solo. Enrique y Alfaro le estuvieron haciendo una lectura apropiada a cada round en la transmisión del Canal 4, y por la mañana consulté con algunos compañeros y colegas por teléfono. Ellos en sus televisores recibieron las mismas imágenes que yo, y fue fácil coincidir en que Cotto era el ganador de un combate poco emotivo, sin algo merecedor de ser recordado, excepto el fallo, que me obligó a ver de nuevo los 12 asaltos, sin que variara mi conclusión.

“La diferencia en las tarjetas debió ser más estrecha”, dijo el siempre prudente Freddie Roach, adiestrador de Cotto, agregando esto que dice mucho: “Todavía creo que ganó”. Roach estaba tan cerca de las acciones como cada uno de los jueces y sabe una montaña de boxeo. El analista Joe Cortez, un ex referee de mucho respeto, trabajando hoy para ESPN, dijo que era justo un empate.

¿FUE CONVINCENTE “CANELO”?

Vamos al grano: ¿Qué tan evolucionado se mostró “Canelo”? No se le vio mucho. Es obvio que algo vas a mejorar pelea tras pelea cuando tienes un boxeo crudo. El “Canelo” visto el sábado sigue muy verde. Sujeta su furia y consecuentemente no consigue desplegar su poderío. Naturalmente, eso lo afecta seriamente impidiéndole agobiar al rival y quitarle iniciativa.

EL ‘CANELO’ SE ADJUDICÓ UNA DISCUTIDA DECISIÓN UNÁNIME.“Canelo” debe tomar riesgos como se le exige a todo fajador. Necesita ver videos de Marciano, Frazier, Durán y Chávez, que apoyándose en su fortaleza no daban tregua ni la pedían.

Se le ve ingenuo al “Canelo” en la media distancia frente un adversario rápido de piernas para cambiar de posición y con variedad de disparos para diversificar los ángulos de llegada de sus golpes. En ningún momento Cotto lució como un peleador batallando contra el desgaste. Incluso en el round doce supo cerrar con agilidad. El boricua aprovechó que el golpeo de poder de Álvarez no lo empujó al aturdimiento, aunque le provocó un corte.

APRENDIENDO A PRESIONAR

El primer mandamiento de un fajador es colocar la mayor presión posible. “Canelo” prevalece en el cambio de golpes y saca ventajas en la corta distancia por su consistencia física y mejorado manejo de los golpes ascendentes, esos ganchos desde abajo que sacuden la cabeza del adversario y lo hacen retirarse, sin embargo, no entiendo cómo, consciente de eso, el mexicano no multiplica esfuerzos para empujar al enemigo contra las sogas y realizar sus descargas. Es la tarea de un golpeador respaldado por la necesaria resistencia para hacerse sentir y establecer dominio, sobre todo, frente a un veterano.

¿Mejoró “Canelo”? Un poco, no lo suficiente para considerarlo en pleno crecimiento ni con proyecciones de incursionar en la esfera de lo grandioso. El mexicano tiene que cultivar lo más importante, el alma de fajador. Solo así hará valer su poder y podrá abrirse paso. A Cotto le bastó lo que le queda de recursos y movilidad, aplicando su experiencia, para complicarlo y superarlo, aunque las tarjetas digan lo contrario, y por amplio margen.

 

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