•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Como Napoleón saliendo de Moscú en 1812, con su ejército en ruinas, derrotado por la resistencia y la astucia rusa, y la presencia del “General” invierno, así debe haberse sentido Rafa Benítez, el técnico del Real Madrid, al salir del Bernabéu después de ver a su equipo goleado 4-0 por un Barcelona que demostró, a lo largo de 90 minutos cargados de inspiración divina y seductora, que puede producir magia con y sin Lionel Messi, la más grande maravilla del planeta futbol.

Poco a poco el juego se fue convirtiendo en algo surrealista con el Madrid desapareciendo y el Barsa creciendo, distanciándose más en cada momento, hasta llegar a considerar que el marcador --sin atajadas milagrosas de Keylor Navas, excepto una por abajo y el rechazo del tiro libre envenenado de Neymar--, pudo estirarse más allá del 4-0 humillante. Los salvamentos angustiosos realizados por Marcelo y Ramos, y el buen bloqueo de Varane sobre el disparo de Messi, evitaron mayores daños.INIESTA SALIÓ APLAUDIDO DEL BERNABÉU, COMO RONALDINHO HACE UNA DÉCADA.

BRAVO FUE EXIGIDO

Cierto, el equipo de la realeza pudo haber llegado hasta las redes, pero el arquero chileno Claudio Bravo se agigantó frente a las exigencias. Una mano abajo muy temprano fue providencial, así como el achique magistral y valiente que frustró a Cristiano entrando al área con pelota dominada, el congelar una amenaza muy seria de Benzema, quien falló otra posibilidad con disparo desviado, y la sacada casi con las uñas del cabezazo de Cristiano. Sin embargo, el Real Madrid fue reducido casi a la nada durante la mayor parte del tiempo.

Con Messi en la caseta azulgrana, Luis Suárez, ese tigre en el área, estuvo mostrándose como un receptor fabricando espacios para que Sergi Roberto, Iniesta y Busquets, le metieran pelotas entre líneas, y Neymar, desde la izquierda, con sus constantes desbordes y filtradas, no lo perdiera de vista para conexiones eriza-pelos. Este accionar del Barsa enloqueció a una defensa que terminó estrangulada por la desesperación.

La incidencia de Ramos fue controlada y después recortada por su innecesaria brusquedad, Varane, como último hombre, llegó a necesitar de piernas más largas y la suficiente reserva de oxígeno para buscar cómo hacer correcciones frente a las embestidas cada vez más constantes y desequilibrantes de los atacantes azulgrana. Danilo no podía con Neymar y Marcelo veía cerrarse los espacios en sus intentos de incorporarse al ataque como usualmente lo hace.

UNA OFENSIVA AGOBIANTE

El gol abridor de Suárez, recibiendo un trazado de Sergi Roberto hacia la derecha, encuentra a Varane muy atrás para intentar un corte y Ramos muy adelantado para intervenir. Así que el uruguayo resolvió con la frialdad y certeza que caracteriza a los matadores. En el segundo gol, me pareció que Suárez, no Neymar, estaba un paso adelante en la misma zona, y pudo ser off side, pero la genialidad de Iniesta en esa entrega con “olor” a gol, lo ocultó todo y Neymar exhibió su mayoría de edad definiendo con una estocada rasante inutilizando a Keylor, y en el tercero, el maniobrar colectivo del Barsa avanzando en zigzag, como un ejército bayoneta en mano, le permite a Neymar dejarle, con un taconazo, el balón a Iniesta, quien remató casi con la misma furia y precisión de aquella noche contra el Chelsea.

¿Qué pasó con el promocionado medio campo madridista? Ni Kroos ni Modric lograron establecerse, y aunque James se enredó varias veces, estaba consiguiendo las mejores conexiones y hasta un par de disparos, pero fue reemplazado por Isco, que dejó olvidada la lámpara y el equipo blanco continuó en la oscuridad en el sector de la creatividad. La multitud estaba asombrada por la falta de funcionalidad de un centro del campo tan capaz de ejercer control y aplicar presión.

Messi, en la caseta, estaba admirando el trabajo realizado con tanta precisión por sus compañeros, mientras el tridente de Benítez pedía balones a gritos, aun recibiendo entre dificultades. Benzema, Cristiano y Bale estuvieron largamente aislados, de tal forma, que su voracidad fue embotellada. Pese a esas limitaciones, Cristiano dispuso de tres grandes posibilidades y Benzema de dos, pero ninguna fue concretada.

EL COMANDANTE PIQUE

Excelente Pique como jefe de la retaguardia, tan eficiente como el Comandante “Nacho” (Ramón Cabrales) al frente de las últimas columnas en El Repliegue histórico; y qué decir del trabajo incansable realizado por Danny Alves y Jordi Alba. Cortaron las alas de los intentos de contragolpe del Madrid por las bandas, mientras Mathieu, quien entró por el lesionado Mascherano, era un gran apoyo para Piqué.

Entró Messi para participar en la alegría de ese juego vistoso que exhibía el Barsa y estirar oficialmente sus músculos. Se vio cuidadoso, un poco atrás, como volante creativo. Realizó un sprint largo y estuvo bien. Dispuso de una oportunidad en el minuto 66, pero la desvaneció Varane. Entregó a Jordi la pelota que se extendió a Suárez para el cuarto gol. El argentino, de dos “hat trick” en clásicos, puede decir, yo estuve ahí en esa goleada que deshilachó todo el sistema nervioso del Real Madrid, aunque sin ser incidente.

Regresa Messi a la trinchera cuando el Barsa ha demostrado no solo que puede vivir y ganar sin él, sino que también es capaz de seguir fabricando magia. La importancia de Messi no se discute, pero el Barsa actual instalándose en el liderato, está demostrando haberse independizado de su sombra. Con y sin Messi, funciona como un gran equipo, de la cabeza a los pies, al revés o al derecho, de día o de noche.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus