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El serbio Novak Djokovic puso broche de oro a una temporada de ensueño al derrotar al suizo Roger Federer por 6-3 y 6-4 en 80 minutos en la final del Masters y hacerse por quinta vez, cuarta consecutiva, con este torneo que pone fin al circuito.
Aunque Federer intentó repetir la victoria ante el número uno del mundo en la primera fase del grupo Stan Smith (7-5 y 6-2) este mismo martes, no pudo con la solidez del serbio, que hizo las delicias de su entrenador, el alemán Boris Becker que este domingo cumple 48 años, para convertirse en el primer hombre que gana este torneo cuatro veces seguidas en los 46 años de su historia.
Si el sábado, al derrotar a Rafael Nadal en semifinales, Djokovic logró nivelar la balanza de sus enfrentamientos con el español 23-23, este domingo dio un paso más en su afán de convertirse en el mejor jugador de la historia al dar caza a Federer e igualar 22-22 en sus duelos.
“Es casi invencible”, pronosticó Nadal tras su derrota ante el de Belgrado. “Me siento superior a mis rivales”, apostilló el propio Djokovic tras el despliegue de golpes que mostró ante el español. Nada parece difícil para el jugador de Belgrado que salvo la mácula de la derrota ante el suizo Stan Wawrinka en la final de Roland Garros ha cerrado la temporada con 11 títulos: Abierto de Australia, India Wells, Miami, Montecarlo, Roma, Wimbledon, Abierto de Estados Unidos, Pekín, Shanghai, París y el Masters de Londres.
Federer había sido el último jugador en vencerle antes de llegar al O2, el 23 de agosto en la final de Cincinnati. Luego, el jugador de Basilea también le derrotó en la fase de grupos, pero este domingo, Djokovic se vengó sin pestañear para ganar el título 59 de su carrera y acabar la temporada con 82 victorias y solo seis derrotas.

LAS ACCIONES
El suizo, hombre récord del Masters con seis títulos, que finalizará la temporada en el segundo puesto de la lista mundial, tomó tarde la decisión de acudir a la red como único auxilio ante el demoledor juego de Djokovic desde el fondo. Le había ido bien el martes quedándose atrás y tal vez por eso decidió no atacar en el inicio y esperar agazapado.
Rápidamente comprobó que la estrategia esta vez no serviría de nada. Djokovic, con el mismo implacable revés cruzado con el que derrotó a Nadal, sembró el pánico entre los seguidores del jugador de Basilea, cuando aprovechó su oportunidad en el tercer juego para hacerse con el servicio del ganador de 17 Grand Slams.
Esa rotura fue suficiente para que el de Belgrado se hiciera con el primer set en 39 minutos, y que Federer se diera cuenta de que, o se mostraba agresivo y visitaba la red con más frecuencia, o moría en el intento.

SIN RESERVAS
Tanta presión y tanta necesidad de arriesgar estuvo a punto de costarle caro a Federer en el octavo juego del segundo set (4-3), cuando “Nole” dispuso de un 0-40. Federer lo sacó adelante impulsándose hacia delante con una gran energía y jugando sin miedo, lanzándose como un kamikaze para detener lo que hubiera significado una rotura definitiva.
Pero en el décimo la batería de golpes de Djokovic surtió efecto. Hubo un punto con 32 intercambios, que el de Belgrado terminó apuntándose y que destrozó anímicamente a Federer. Luego, en la segunda bola de partido, el cerebro del suizo se colapsó para entregar el encuentro con una doble falta final, la segunda del duelo.
Un final inesperado, pero firmado por el hombre que ha dominado a su antojo el 2015 y que amenaza la temporada siguiente con mantener la misma voracidad.

 

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