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“En el mundo que vivimos a la vuelta de la esquina están los vicios, las calles no dejan nada bueno”, dijo Everth Cabrera en mayo pasado cuando se refirió a sus problemas. Aparentemente, todos esos momentos amargos habían sido superados, pero esa no era la realidad: el exjugador de Grandes Ligas sucumbió otra vez ante el “Goliat del Alcohol”, terminando en uno de los cuartos del hospital siquiátrico de Managua.

Cabrera fue internado este martes en el centro asistencial capitalino, proveniente de Jinotepe, donde también estuvo ingresado en un hospital, según confirmaron fuentes cercanas al pelotero originario de Nandaime.

El campocorto regresó hace dos semanas a Nicaragua y desde entonces sus días han sido de tormento, con comportamientos fuera del lugar, incluso destruyendo el infield del estadio de Nandaime con su camioneta y metiéndose a problemas con la Policía Nacional.

“Lo vimos conducir a alta velocidad, destruyó el infield del estadio y en Jinotepe tuvo un altercado con la Policía. Además se vio involucrado en otro incidente en una empresa telefónica”, confesó una persona que conoce el entorno de Cabrera.

¿Intoxicado?

La tarde de este miércoles se mantenía un escepticismo en torno al estado del exjugador de los Padres de San Diego y Orioles de Baltimore. En el hospital siquiátrico nadie brindó información sobre Cabrera, todo el personal tenía órdenes de mantener el silencio si se les preguntaba algo del tema. “Este caso es restringido, nadie dará información”, comentó uno de los cuidadores del portón del hospital que da acceso a la sala de emergencia.

A esos de las 2:30 de la tarde, Martín Madriz, presidente del Oriental de Granada, salió del hospital, subió rápidamente en su camioneta y al ser preguntado sobre el estado de salud del pelotero tampoco quiso explicar, solamente se limitó a decir: “Vine a preguntar por él, no están dando información, sé que vino aquí a desintoxicarse”.

El directivo de la Liga Profesional no quiso dar detalles si la supuesta intoxicación de Everth fue a causa del alcohol o alguna droga. “No sé”, dijo. Hay que recordar que hasta hace unas semanas se había rumorado que Cabrera jugaría con el Oriental en la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN), tras su paso efímero por los Tomateros de Culiacán, equipo mexicano que lo dejó en libertad por malas actitudes.

Pide privacidad

Por su parte, su esposa Connie Cabrera tampoco quiso hablar sobre la situación del pelotero. Exigió que se respete la privacidad de su marido en este momento tan difícil.

“No estoy bien para hablar sobre nada de lo que está pasando, disculpa. Solo él, yo, la mamá y Dios lo saben; nadie más necesita saber. Puede ser figura pública, pero también es humano y tiene derecho de privacidad con su salud”, explicó la esposa del jugador.

Problemas constantes

Cabrera fue tomado como un ejemplo de superación por su determinación y carácter para superar adversidades, escalando a Grandes Ligas.  

En el 2003 firmó con los Rockies de Colorado, pocos creían en que podía alcanzar su sueño debido a que su tamaño y físico no eran un prodigio. Sin embargo, el muchacho de Nandaime se aferró a sus habilidades técnicas como la velocidad de piernas y su excelente defensiva con el guante, subiendo a la cima en el 2009 con los Padres de San Diego.

Fue en el 2012 que los problemas empezaron a manchar la carrera e imagen del pelotero. En ese año se le acusó en Arizona por violencia, pero poco después los cargos fueron retirados en última instancia. Al siguiente año (2013), el nica empezó a enfocarse en su juego sobre el terreno, ganándose un llamado al Juego de Estrellas como representante de los Padres.

De la alegría de estar en el Juego de Estrellas, pasó a recibir la mancha más oscura para un jugador ese mismo año: estar involucrado en el caso de la Clínica Biogénesis, al ser encontrado culpable de consumir esteroides, siendo suspendido por 50 partidos. Aún se recuerdan aquellas lágrimas de Cabrera mostrando un aparente arrepentimiento, pero su mal proceder no terminó allí.

La madrugada del 3 de septiembre del 2014 fue arrestado en San Diego por conducir bajo la influencia de marihuana. No pasó mucho tiempo para que los Padres lo dejaran en libertad y tras llegar a un acuerdo con la justicia, recibió otra oportunidad pero con los Orioles de Baltimore, esta temporada.

Este año en Baltimore no le fue bien y el equipo lo dejó libertad, hecho que al nica le pareció injusto por el poco chance que tuvo de jugar, siendo relegado a la banca.

Parecía que su carrera en Grandes Ligas ya estaba llegando a su fin, pero otra vez apareció un equipo interesado. Los Gigantes de San Francisco le dieron un contrato de Ligas Menores, no hizo un buen papel y lo dejaron en libertad. Semanas después los Tomateros de Culiacán le dieron otra oportunidad y no pasó mucho tiempo para que rescindieran de sus servicios por mal comportamiento.

Cabrera tocó fondo esta semana en nuestro país, recayendo en vicios que deberá tratar e intentar superarlos.

 

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