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  • AFP

Neymar asistirá por primera vez a la gala del Balón de Oro como uno de los tres finalistas para la conquista del galardón más importante a nivel individual del mundo del fútbol, junto al gran favorito Leo Messi y al portugués Cristiano Ronaldo, ganador en las dos últimas ediciones.

A priori, el prodigio brasileño tiene pocas opciones de conquistar el Balón de Oro el 11 de enero en Zúrich, pero la antigua joya del Santos está de moda con solo 23 años al finalizar un año excelso para él, el más exitoso desde su llegada a Europa en 2013.

Luis Suárez, la tercera pieza de la famosa MSN del Barsa, ya había hecho una predicción en tal sentido. “Neymar está en un periodo espectacular, al punto de que podemos decir que está justo detrás de Leo (Messi). Lo que ha hecho estas últimas semanas es increíble”, afirmó hace 10 días.

Con el Barsa, Neymar lo ha conseguido casi todo (Liga de Campeones, Liga, Copa), y sobre todo ha logrado emanciparse de la tutela de Messi, terminando como mejor goleador de la Liga de Campeones la temporada pasada, igualado con “La Pulga” (10 goles), y ocupando actualmente la posición de ‘Pichichi’ en la liga espñola (14 goles).

Con su gran rendimiento en el Clásico ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu (4-0) el 21 de noviembre, en el que anotó uno de los goles y participó en la creación de los otros, demostró tener hechuras para reemplazar al genial pequeño delantero argentino, que está en la cúspide del fútbol mundial.

Asunto difícil

Antes de llegar al trono del fútbol mundial, Neymar deberá esperar al menos un año, ya que parece complicado que a Messi se le escape su quinto Balón de Oro.

El cuatro veces laureado como mejor jugador del mundo, un récord (2009, 2010, 2011, 2012), ha recuperado su mejor nivel en 2015 a pesar de una inoportuna lesión en la rodilla que le mantuvo de baja entre septiembre y noviembre.

Más allá del triplete con el Barça, reventó varios registros en el plano individual y sobre todo participó en los tres goles de su equipo en la final de la Liga de Campeones contra la Juventus de Turín (3-1), lo que sin duda habrá impresionado a los votantes (los capitanes y seleccionadores nacionales y una representación de periodistas).

Una estadística permite situar mejor a Messi en la historia del fútbol: es el 9º año consecutivo que figura entre los tres finalistas al Balón de Oro. Algo nunca antes visto. Messi podría incluso lograr un doblete si conquistase el “Premio Puskas” al mejor gol del año por su acción estratosférica en la final de la Copa del Rey contra el Athletic Club: un eslalon solitario que comenzó en la línea de banda y concluyó con un zurdazo raso y limpio. Su obra de arte competirá con el gol del italiano Alessandro Florenzi (AS Roma) y el del brasileño Wendell Lira.

En blanco para CR7

Ronaldo (30 años), el viejo rival de Messi, deberá atenerse a una lógica que no le favorece en esta ocasión.

CR7, triple ganador en 2008, 2013 y 2014, ha vivido un año en blanco en términos de trofeos colectivos y atraviesa un período complicado, de igual forma que el Real Madrid de Rafa Benítez, lo que ha suscitado especulaciones sobre su futuro.

Ciertamente, sigue siendo una formidable máquina de marcar goles (48 en Liga la temporada pasada, 7 en Liga de Campeones en 2015-16), pero aunque se considera a sí mismo como “el mejor”, hará mal en acudir confiado a la gala.

La gala organizada por la FIFA el 11 de enero en Zúrich deparará otros galardones. Luis Enrique (FC Barcelona), Pep Guadiola (Bayern de Múnich), invencible en Alemania, y el argentino Jorge Sampaoli (seleccionador de la Chile campeona de América 2015) optan al premio al mejor entrenador del año.

En categoría femenina, Carli Lloyd, campeona del mundo con Estados Unidos, Aya Miyama (Japón) y Celia Sasic (Alemania) buscarán suceder a la alemana Nadine Kessler.

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