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Los Indios del Bóer corren contra el tiempo en la búsqueda de nuevos jugadores extranjeros que salven al equipo de una posible catástrofe, tras la renuncia del mánager dominicano Eduardo Dennis y ahora de los lanzadores estadounidenses Austin Davis y Will Morris, quienes tendrán su última aparición en el montículo esta semana. 

Si la Tribu estaba en crisis antes de la repentina salida de su cacique mayor, lo que viene podría supera lo trágico, quizás una eliminación temprana, frente a la agresividad de los Tigres de Chinandega, Oriental de Granada y el resurgimiento de los Gigantes de Rivas, que los empató en la tabla de posiciones. 

La decisión de los dos lanzadores de los Filis de Filadelfia podría estar ligada con la salida del timonel Dennis, además de la inestabilidad que empezó a surgir en el equipo por los resultados e intentos fallidos por conseguir nuevas contrataciones que ayudaran al equipo a competir. 

Davis tiene balance de 1-1 en seis juegos iniciados y asesta 42 ponches en un recorrido de 34.1 episodios, permite 5 carreras y regala 6 boletos. Su efectividad está en 1.05 y tendrá  su última apertura mañana cuando enfrente a los Gigantes, en Managua, por la permanencia en el tercer puesto. 

Para este desafío y sin nada que perder, habría que valorar si Davis llegará con el voltaje al máximo para batallar en el montículo, procurando regresar en buenas condiciones a la organización de los Filis.

Segundo golpe 

Morris también tendrá su última actuación el viernes ante el Oriental, en Managua. A diferencia de Davis, los números del segundo abridor de los capitalinos no son de lo mejor.

En seis aperturas, su balance es de una victoria y tres derrotas, permitiendo 20 carreras en 21 episodios. Además propinó nueve ponches, permitió ocho boletos y su efectividad de 6.86 es otro reflejo del por qué no quiere seguir en el equipo. 

Mañana, la junta directiva del Bóer tendrá una reunión para valorar la situación del conjunto y los avances sobre la contratación del mánager y  jugadores extranjeros, posiblemente de Cuba. 

Una de las discusiones en esa reunión debe ser si en realidad necesitan contratar a un timonel extranjero a estas alturas de la competencia, que apenas llegará a conocer a los jugadores. 

Buscando una solución creíble, medible y alcanzable para enderezar el barco, la pronta respuesta debe ser la designación de Julio Sánchez al mando de la Tribu, porque conoce a sus jugadores y sabe lo que necesita el equipo para dar batalla.

Además, la directiva tendría la oportunidad de invertir en lanzadores y bateadores que rescaten a la tropa de un colapso.

  • 1-1 es el balance de Austin Davis en seis aperturas. 
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