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El sorteo de los octavos de final de la Liga de Campeones de Europa, celebrado ayer en la sede de la UEFA en Nyon (Suiza), deparó cuatro grandes duelos por el potencial teórico de sus oponentes: Juventus-Bayern, París Saint Germain- Chelsea, Arsenal-Barcelona y Roma-Real Madrid.

El conjunto barcelonista, defensor del título, que siguió el sorteo desde su concentración en Japón para preparar su participación en el Mundial de Clubes, se reencontrará con el equipo de Arsene Wenger, otro equipo que gusta de practicar buen futbol y que espera que para cuando se disputen los encuentros haya recuperado a buena parte de los numerosos jugadores que tiene lesionados, entre ellos el español Santi Cazorla y el chileno Alexis Sánchez, que podría volver a medirse con su exequipo.

Será el reencuentro entre dos equipos acostumbrados a medirse, que de hecho se jugaron el título en Saint Denis en 2006 y allí salió airoso el Barcelona (2-1), como en cuartos en 2010 y en octavos en 2011.

Tuvo una clasificación muy sufrida el cuadro de Wenger. No pudo certificarla hasta el último partido, y para ello precisó ganar por goleada en El Pireo al Olympiacos, que desperdició una gran oportunidad para estar en octavos.

El Juventus, actual subcampeón del torneo continental, retará al todopoderoso Bayern Múnich de Pep Guardiola, ante el que intentará tomarse cumplida revancha de los cuartos de 2013, cuando el cuadro bávaro ganó los dos encuentros de aquella eliminatoria por 2-0.

El conjunto de Massimiliano Allegri acabó segundo en el grupo de la muerte por detrás del Manchester City, pero no pasó por problemas, como le había ocurrido otros años. En la Serie A, además, va en progresión y cada vez está más cerca del liderato que ocupa el Inter.

El Bayern, prácticamente intratable en la Bundesliga y solvente en Europa, se presenta con el chileno Arturo Vidal, que fue un hombre clave en los éxitos del Juventus, y el campeón germano con el delantero croata Mario Mandzukic, que agrandó su figura en su etapa en el Allianz Arena.

Pesos pesados

El sorteo, dirigido por Gianni Infantino, secretario general de la UEFA, y con el argentino Javier Zanetti, exjugador del Inter, como embajador de la final, volvió a emparejar a París Saint Germain y Chelsea, dos equipos inseparables en la Liga de Campeones. Se encontrarán por tercer año consecutivo. Hace dos campañas se midieron en cuartos y la pasada en octavos.

En ambos casos fueron decisivos los goles en campo contrario y se repartieron la clasificación. El conjunto londinense ganó la eliminatoria de cuartos y el parisino la de octavos.

El Real Madrid, club más laureado del torneo con diez títulos, tiene depositadas buena parte de sus esperanzas esta campaña en Europa. Para ello deberá, de partida, superar al Roma, que secundó al Barcelona en la primera fase.

Los madridistas aún recuerdan la eliminación, también en octavos en la campaña 2007/08, ante el conjunto romano, que venció los dos partidos por 2-1 ante el equipo que dirigía entonces el alemán Bernd Schuster.

Será una ocasión para tomarse la revancha ante un equipo que se presenta para los hombres de Rafa Benítez como bastante peligroso, aunque en la primera fase tan solo consiguió ganar un partido (3-2 al Bayer Leverkusen) y empatar tres.

 

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