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Indudablemente, la juventud es un tesoro divino. Ahí tienen a ese estirado joven de 18 años llamado Francisco Bendaña, a quien le gritaban ¡Vamos Paco! mientras batallaba con el tico Sebastián Quiroz en la candente cancha del Club Terraza en busca del título de la primera Copa Nicarao de tenis, para chavalos menores de 18 años. Dispone Paco de un buen armamento: estupenda estatura para mirar al mundo desde la azotea; brazos y piernas largos como remos para dar la impresión de cubrir toda la cancha; poder en su servicio para tirar atrás a sus rivales; y viene, según me explica su padre Esteban, un calificado ortodoncista, de un adiestramiento sostenido en Texas.

Las armas, igual que la inteligencia, dependen de cómo sean utilizadas. Después de haberlo visto parcialmente en dos juegos anteriores, y haber seguido su desempeño en la final que perdió en tres sets al perder ritmo y consistencia en su juego, viendo alterarse la precisión que mostró en el inicio cuando tomó ventaja de 3-0 con un quiebre categórico (50-0), antes de imponerse con cierta angustia 7-5 y finalmente ser doblegado 3-6 con flojo cierre y 2-6 ya molesto con él mismo, pienso que siendo joven, puede mejorar mucho para destacar en nuestro concierto.

¿Qué me preocupó? Que Paco no supo resolver a un adversario con astucia, pero sin rapidez ni fortaleza, que solo puede ofrecer una propuesta de bolas lentas, no necesariamente previsibles, pero sí alcanzables. Ni siquiera el corte de Quiroz es dañino. Se le puede golpear con derecha o con revés, porque se levanta no se desliza. Claro, Paco necesita además de la extensión de sus piernas, reacción apropiada y rapidez. La falta de eso le impide ser más decisivo acercándose a la red y llegarle a pelotas cruzadas con posibilidad de aplicar un mayor control.

Debió ganar el chavalo Bendaña y 2-0. Su primer servicio necesitó de mayor precisión, y su segundo, nunca fue amenazado porque el juego de Quiroz es de flotación buscando la seguridad. Muy temprano en el primer set, le dije a mi joven compañero en Doble Play Germán García, estando el costarricense atrás, lo obvio: que la gran opción de Quiroz era refugiarse en su capacidad de respuesta y esperar que Paco fallara al no conseguir llegar a tiempo para golpear apropiadamente las pelotas.

La colocación que conseguía Quiroz con sus envíos, no hubiera perturbado a Paco con la agilidad de traslado requerida. Además, con un servicio sin fuerza, Quiroz no podía tomar la iniciativa, quedando más propenso a los quiebres. Como tenista, Paco está mejor estructurado que el tico, pero necesita mayor velocidad de piernas para aplicar más poder a sus latigazos en lugar de aceptar boleos lentos, ser más incidente aún en el peloteo largo y atreverse más para ir adelante y hacer valer su mayor presencia en la cancha.

Está joven, y tiene tiempo y ganas para mejorar.

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