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¡Qué debut más tormentoso el de Roberto Novoa! El veterano tirador derecho de los indios, que llegó a trabajar en la gran carpa, no debe haber dormido. Como pitcher y como púgil, estuvo danzando en el ombligo de las complicaciones, hasta ser expulsado por los batazos y por los golpes, después de un lanzamiento que erizó a Yurendel de Caster, dando la impresión de haberlo golpeado. ¡Vaya manera de conocer a Ramón Flores! Novoa lo vio aparecer súbitamente, desbordado, manejando sus brazos como aspas. Fue una arremetida frenética, que incendió los ánimos. Ardió Rivas por un largo instante, pero regresó la calma. En la primera impresión que ofrece, Novoa no funcionó ni como pitcher, ni como púgil.

Perdió el Bóer 5-0 y amaneció en el sótano, apretado por la oscuridad, rascando su cabeza en busca de un urgente escape al futuro sin disponer del armamento requerido. Los Gigantes, en cambio, se muestran en pleno crecimiento obligando a no perderlos de vista en su proyección buscando la cima de la montaña. Muy bien el pitcheo sureño, ya vimos a Jonathan Loáisiga dominante anoche durante siete entradas, Darrel Campbell está en pie de guerra con 364 puntos, el infield funcional, Jimmy restaurado, De Caster amenazante, suficiente capacidad de producción y confianza en sus posibilidades. 

Rivas tomó ventaja de entrada, en el propio primer inning, y sin out. ¿Abrió nervioso Novoa? Con su edad y esa experiencia acumulada, descarten eso, pero su falta de contacto con la zona de strike durante un largo tiempo de inactividad como lo admitió en cambio de impresiones con Miguel Mendoza, lo empujó a cederle un boleto a Omar Obregón, el primer bateador. Fue sorprendido por el machucón de Jimmy para un hit dentro del cuadro, y lo golpeó el roletazo entre short y tercera de Yurendel De Caster, impulsando a Obregón. Antes que Novoa sacara el primer out, el Rivas estaba adelante 1-0. No lo vimos, pero Novoa debe haber tomado un calmante. Dominó a los siguientes tres bateadores sin permitir que los corredores circulando avanzaran un centímetro.

Sin alardear, Novoa manejó bien los siguientes dos episodios dando la impresión de haberse establecido rápidamente, pero en el cuarto, una falla defensiva del jardinero central Arnold Rizo lo colocó contra la pared y el Rivas agregó un par de carreras para distanciarse 3-0 en respaldo de Loáisiga. Después del boleto abridor a Luis Allen, siguió Campbell con un hit al centro que precipitó a Rizo hacia un error, perdiendo la pelota que fue al fondo. Allen se extendió hasta el plato con la segunda carrera y Darrel llegó a tercera, desde donde anotó por un pitcheo desviado. 

Novoa no pudo recuperarse. Sorpresivamente el pequeño Obregón con swing “marca” Tiburón, se voló la cerca del jardín derecho y Jimmy González se embasó por error de Montiel en tercera. Fue en ese momento que Novoa lanzó contra el cuerpo de Yurendel, se volcó hacia el bateador que sin ser golpeado, se mostró asustado. El pitcher terminó su provocación lanzando su guante contra el rostro de Yurendel, mientras Ramón Flores entraba en escena arremetiendo y tirando golpes. Novoa intentó quitarse la camisa y quedó atrapado sin visión. El alboroto pareció agigantarse pero se calmó. Entró Joseph como emergente por De Caster, uno de los expulsados, y con un fly de sacrificio empujó a Jimmy estableciendo el 5-0 en la pizarra.

El Rivas no necesitó mayor esfuerzo. Detrás del sobrio y eficaz pitcheo de Loáisiga, titubeó Escalona, pero Cruceta cerró puertas terminando de condenar a los Indios al cero.

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