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Tratar de hablar con un miembro de la familia Caballero sobre el problema de peso que enfrentó Randy en noviembre pasado, que provocó su desconocimiento como campeón gallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), es como tratar de atravesar un campo minado.

Ese es un tema difícil de abordar para esta familia de origen nicaragüense. Fueron 5.5 libras que Randy subió, literalmente, de la noche a la mañana del pesaje.

Algo inexplicable para su padre Marcos Caballero, el entrenador esteliano que ha dirigido la carrera de su hijo desde el boxeo amateur y lo mantiene invicto todavía en el profesionalismo, con récord de 22-0, 13 nocauts.

Ese suceso ocurrió hace apenas un mes en Las Vegas, pero la herida está abierta. Se nota en el rostro de Randy su tristeza cuando recuerda ese esfuerzo inútil por bajar hasta las 118 libras, la división gallo, pero no pudo hacerlo para cumplir con su primera defensa de la corona ante el inglés Lee Haskins.

“Quiero regresar pronto. No pude pelear en Las Vegas, no di el peso en mi última pelea, no sé por qué. Pero yo estoy listo, tengo mucha hambre de regresar. No me siento bien por lo que pasó, perdí el título y perdí mucho en mi carrera, pero quiero regresar en 122 libras”, comentó con mucha tristeza Caballero, en una conversación sostenida el fin de semana pasado en el Casino Fantasy Springs, de Indio, California.

Caballero está programado para regresar el 5 de febrero, en una promoción de Golden Boy Promotions en el Casino Fantasy Springs. Su rival será el mexicano Rubén García, con un récord de 15-1-1, media docena de nocauts.

Eso no parece preocupar mucho a Caballero, quien pretende subir lo antes posible al ring para olvidar un tormentoso 2015 que estuvo plagado de lesiones y este exceso de peso que le impidió defender una corona que había ganado en octubre del 2014.

“No conozco mucho de este mexicano. No sé mucho de él, pero yo peleo con quien sea. Quiero regresar y demostrar que puedo volver a ser campeón mundial”, confesó.

El trago amargo

Sobre lo sucedido en Las Vegas, antes de la pelea con Haskins, Caballero no encuentra una respuesta al asunto.

“Es algo muy difícil de entender. La gente de acá en el Fantasy Springs me apoyan, pero ese asunto debo dejarlo atrás. Debe volver pronto para ganar un título en 122 libras”, indicó.

“No sé qué pasó en la pelea. Los doctores no saben nada, pero lo bueno es que ya estoy en el gimnasio. Me siento marcando ahora mismo 128 libras. Y en 122 sé que hay buenos boxeadores y mejores nombres en esa división. Pienso que podré coronarme en ese peso”, reiteró Caballero, quien siempre camina “escoltado” por su esposa y sus pequeñas hijas.

Caballero aceptó que abandonar la división gallo será relajante, porque no habrá tanta presión antes de los pesajes, como le ocurrió en Las Vegas, algo que le impidió combatir en la misma velada que tuvo al mexicano Saúl “Canelo” Álvarez enfrentando al puertorriqueño Miguel Cotto en el duelo estelar.

“Lo bueno es que tengo el apoyo de Golden Boy Promotions. Estoy listo, quiero regresar pronto y ojalá que me llegue pronto una nueva oportunidad”, finalizó el púgil.

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