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Los Indios del Bóer perdieron 1-0 el juego que más han querido ganar en esta Liga de Beisbol Profesional. ¡Como duele eso cuando el calendario se agota, la presión crece y permanecer en el sótano te ahoga de angustia! El zurdo Harold Guerrero entregó el botín a los Orientales en el octavo con un wild pitch después de dos a bordo, en tanto el zurdo Rodney Rodríguez con ocho ceros y el mortífero relevo de Darwin Cubillán mantuvieron a la Tribu en el fondo del barril.

Contraste de manejos

Fidencio Flores no se veía cansado, ni con desajustes, ni con temor por enfrentar a Campusano y Ofilio, cuando sacó el primer out en el inicio del octavo. Pero Julio Sánchez, quien lo dejó continuar, le pidió la pelota para entregársela a Harold Guerrero, habitualmente de pitcheo incierto como lo indica el 4.81 en efectividad. Campusano y Ofilio mostraban un hit en seis turnos frente a Fidencio, pero el primero utilizando el perfil derecho consiguió boleto y se extendió de inmediato hasta tercera con el hit al centro de Ofilio. No fue necesario un batazo oportuno. Un pitcheo desviado facilitó la primera carrera del juego y el Bóer, tan necesitado de ganar, quedó de espaldas a la pared.

Marval, el timonel del Oriental, pensó diferente a Sánchez. El noveno bate indio Janior Montes, con un imperceptible promedio de .102 puntos, dispara un hit sólido contra Rodney Rodríguez que intentaba estirar su dominio de siete ceros, ahora defendiendo una ventaja. Marval no se alteró y dejó al zurdo para enfrentar el reto de Anderson Feliz y Vladimir Frías. Ambos fueron doblegados y Rizo, corriendo por Montes, fue atrapado. Como se esperaba, Marval envió a Cubillán para terminar de apretar cuellos y lo hizo apuntándose su rescate 11 con 0.00 en carreras limpias, dejando todo consumado.

Un riesgo que costó caro

El equipo indio malogró una excelente posibilidad en el cierre del séptimo cuando por golpe aBergin y un error del cátcher en tiro, obtuvo posición anotadora con un out. Hit de Jilton por la izquierda, a la zona corta, bien interceptado por Jordan Pavón, tentó a Sandy a ser más suicida que audaz, enviando al plato imprudentemente al corredor emergente Kenny Alegría, quien fue out sin discusión. Con el inning en dos outs, Juan Carlos Urbina fue boleado intencionalmente y un disminuido Sandor Guido falló en el intento de ser productivo. Sin Bergin y sin Jilton, y perdiendo el brazo de Flores después de un out en el octavo, el Bóer se vio desarmado en la recta final del juego.

Casi sin público en unas tribunas gimientes por el abandono, el pitcheo abridor realizado por Fidencio Flores y Rodney Rodríguez fue dominante a lo largo de siete entradas, sosteniendo el 0-0 con pocas dificultades, haciendo crecer la intriga sobre el desenlace que podría tener un partido de tanta importancia en la apretada lucha por sobrevivir, con todos los equipos metidos hasta el cuello en la zona de los escalofríos.

Fue un atractivo duelo

Que difícil fue llegar a la tercera base en los primeros seis episodios. Solo Vladimir Frías, transformado casi súbitamente en un bateador de peligro, capaz de encender un partido, lo había logrado después de conectar un doblete contra la pared del left-center, aprovechando un roletazo de Yeicok Calderón. Por el Oriental, ningún corredor cerca de la antesala pese a lograr abrir tres entradas conectando hits, con recortes de esa agresividad por un doble play en el primer inning, un robo frustrado en el tercero, y la inutilidad de la parte de atrás del line-up en el quinto.

En el mismo trayecto el Bóer se vio más limitado ofensivamente con solo un hit abridor en cierre del quinto, disparado por Juan Carlos Urbina, previo al fulminante doble play realizado sobre batazo de Sandor Guido. Es decir, el pitcheo de Rodríguez estaba resultando más autoritario que el de Flores, pero los ceros en cada lado eran los mismos.

En el octavo, salió Fidencio y se apagaron las luces. A las ciegas, perdió el Bóer 1-0.

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