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Vayan a ver jugar al Bóer y prepárense para emocionarse y sufrir, porque el equipo indio siempre pelea y casi siempre pierde, como ocurrió ayer frente a los Tigres del Chinandega, que se impusieron 9-7, aprovechando un relevo catastrófico realizado por Roberto Novoa en el inicio del inning once. El jonrón solitario de Vladimir Frías que sacó al Bóer del hoyo en el fondo del noveno, forzando un equilibrio casi milagroso 5-5, no tenía ningún significado cuando dos innings después, el equipo de Chinandega fabricó cuatro carreras de diferentes maneras contra el relevista Roberto Novoa, quien no tuvo tiempo ni aliento para sacar siquiera 
un out.

En ese momento, el Bóer pareció ser el cadáver de Héctor arrastrado por el arrogante y vengativo Aquiles en aquella desigual batalla que nos grafica Homero en su magistral Ilíada. Aunque el jonrón de dos carreras disparado por Anderson Feliz sin out en el cierre de ese episodio once, recortando la diferencia 9-7, proporcionó una transfusión de sangre, no fue suficiente, se necesitaba un agregado de alma, y el equipo indio murió de cara al sol, con sus esperanzas de resurrección al borde del abismo pendientes de un hilo.

Novoa atropellado

Un juego permanentemente confuso, imprevisible inning tras inning, en el que se cometieron 7 errores, con 3 golpes, 10 boletos y 12 brazos en la colina. Novoa entró en el inicio del episodio once para retar a la parte gruesa del line-up de los Tigres con el marcador 5-5, y fue devorado, sin piedad.

Hit de Paisano, golpe al temible Jonel Pacheco y cohete de Curt Smith, adelantaron al Chinandega 6-5. Hits seguidos de Jonathan Jaspe y Jem Argeñal, ampliaron 8-5 la distancia, y después de golpe a Marvin Martínez que explotó a Novoa, un roletazo para doble play de Martínez, facilitó la cuarta carrera, algo así como un tiro de gracia. Era un buen momento para llorar alrededor del brazo de Novoa.

El Bóer, que estuvo ganando 3-0 en el primer episodio contra José Piña por un fly de sacrificio de Jeicok Calderón y doblete impulsador de dos por parte de Juan Carlos Urbina, cedió una carrera en el inicio del segundo al ser afectado el abridor José Rosario por un error en fildeo del intermedista Feliz, pero en el cierre, el Bóer aprovechó un error en tiro del jardinero central Paisano, para mantener las riendas con tres de distancia 4-1. Fue por poco tiempo. Los Tigres se volcaron contra Rosario después de dos boletos y con hits de Jaspe y Argeñal, más un fly de sacrificio de Martínez, marcando tres y estableciendo un empate 4-4, que golpeó a la tribu y frunció el ceño de sus seguidores.

Montiel falla

En el inicio del noveno, Urbina perdió inexplicablemente en el jardín izquierdo una pelota bateada de hit por Smith, permitiéndole alargarse hasta segunda, y hit de Jaspe contra 

Johnny Polanco, adelanta al Chinandega 5-4. El jonrón de Frías como primer bateador en el cierre del noveno, empata el juego 5-5 y enciende las tribunas. Con las bases llenas y los Tigres groggy, falla Montiel. En el once, la arremetida devastadora de cuatro carreras, dando la impresión de no dejar piedra sobre piedra en el campamento indio. En el cierre, el jonrón de Feliz con Rizo circulando, recortando la diferencia 9-7, fue la última señal de vida de los Indios. Samuel Estrada sobrevivió y cerró puertas. Todo quedó consumado. Ahora todo depende de las batallas a la luz de la luna entre Bóer y Rivas las noches de martes y miércoles.

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