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Sumergirse en la emoción de un partido de beisbol, con la inocencia del juego limpio a flor de piel y la ansiedad de ser protagonistas, con un out, una carrera anotada, ligando un imparable o sencillamente siendo parte del equipo. Ese es el sueño de miles de niños amantes del deporte rey en Nicaragua y cada día, muchos luchan por alcanzarlo.

Al pasar de los años, la buena reputación del beisbol pinolero se ha mantenido. Los constantes campeonatos nacionales en las diferentes categorías soportan su estatus sobre los demás deportes, además, los resultados positivos que anualmente se consiguen en las distintas divisiones, sirven como pilar para que el beisbol siga siendo la disciplina número uno en Nicaragua.

Muchos se preguntarán, ¿cómo es posible que tras varias décadas el beisbol siga siendo tan laureado? La respuesta es sencilla, involucrando a los niños desde edades tempranas a la práctica del deporte. Capacitándolos de forma adecuada, brindándoles herramientas necesarias para que puedan desempeñarse e inculcándoles disciplina y amor a lo que hacen.

Lo que no ha sido sencillo es alcanzar todo lo anterior. La categoría Pee Wee, que comprende edades de 4 a 7 años, es en la que los infantes aprenden el “ABC” del beisbol, pero por mucho tiempo estuvo aislada, con mínimos recursos para mantenerse a flote, eso sí, amparada en el interés de los padres de familia cuya inversión fue sustancial para que los niños pudieran jugar.

Barrera superada

De acuerdo a los datos estadísticos y contables de la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociada (Feniba), el presupuesto para el 2013 fue de 4 millones cien mil córdobas, que se utilizaron para los campeonatos nacionales en las categorías infantiles y juveniles, a excepción de la Pee Wee que no estaba incluida, a pesar del crecimiento que había experimentado desde el 2010.

No obstante, durante la sesión de reforma a los estatutos de Feniba, en junio del 2013, agregó a la Pee Wee a la lista de categorías que reciben apoyo financiero proveniente del presupuesto anual para el beisbol. El dato ya está registrado en La Gaceta, Diario Oficial, número 144, del 2 de agosto de ese año y a estas alturas es un sueño cumplido.

El beisbol en esta categoría tenía un bajo perfil económico. Se trabaja con las herramientas básicas: un par de bates, pelotas y guantes. Hasta antes de recibir el respaldo de Feniba, para los tutores de los infantes significaba una inversión agregada a su presupuesto mensual, pero una vez regidos bajo los estatutos de la federación, se han tomado un respiro.

Rinden frutos

Este martes, Feniba dio por finalizado el II Campeonato Invitacional de Beisbol categoría Pee Wee, el cual se desarrolló en el estadio Jackie Robinson del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND) durante dos días y en el que participaron 9 equipos de diferentes departamentos del país. Como es la filosofía de los dirigentes para esta categoría, se premiaron a todos los equipos, unos 108 niños recibieron medallas, como incentivo por dar lo mejor de sí durante el torneo.

Tras el humilde, pero emotivo acto de premiación, el presidente de Feniba, Nemesio Porras, ambientó su admiración por el buen desarrollo del evento. Destacó la importancia del apoyo de los padres de familia e hizo énfasis en el respaldo del Gobierno durante el curso del 2015, para promover el beisbol.    

“El torneo fue excelente, cada día hay más padres interesados en que sus niños jueguen y cada vez hay más niños jugando, por ende. En este campeonato se vio la alegría de los niños, lo más importante aquí era divertirse y fue todo un éxito, se logró”, manifestó el dirigente.

“A nivel de selecciones nacionales existe un apoyo incondicional y fuerte de nuestro Gobierno. Justamente por eso hemos visto el avance de nuestro beisbol. Nuestro principal aliado es nuestro Gobierno, no podríamos participar sin el respaldo que recibimos. Queremos acercarnos más a las alcaldías municipales y departamentales para hacer que crezca mayormente nuestro deporte rey. Debemos invertir en nuestros niños y es un trabajo de todos”, aseveró Porras.

Padres satisfechos

Lilliam Silva, madre de familia y representante del equipo de Chinandega, consideró como positivo involucrar a los niños en la práctica del deporte, consciente que les será útil para su integridad física y desarrollo mental.  

“Para nosotros es importante traer a nuestros niños a estas actividades. Es bonito ver cómo se relacionan todos los niños de los departamentos y comparten experiencia. Además les enseñan los fundamentos del beisbol y creo que ellos crecerán como gente de bien, que hace deporte y que posiblemente alguno sea un Grandes Ligas”, relató Silva.

Como Lilliam, Luis Emilio Pineda, quien acompañó a su hijo Dixon, de seis años, comentó que para él es una enorme satisfacción inculcarle el amor al deporte a su retoño y confía en que los sacrificios, esfuerzos y el tiempo que ha dedicado para que se forme como un hombre ejemplar, puedan rendir frutos.

“Yo disfruto viendo a mi niño jugar. Me satisface verlo contento, divirtiéndose y aprendiendo. El sueño de todo papá es ver a su hijo creciendo sano y con buenas costumbres, por eso estoy seguro que el tiempo que le dedico es bien invertido. Seguiremos al pie del cañón día a día”, declaró Pineda.

Gracias al trabajo entre padres, federación y Gobierno, los amantes del beisbol nicaragüense pueden estar tranquilos. El relevo generacional está asegurado. El Plan de Desarrollo del Beisbol Infantil camina a pasos lentos, pero firmes y la capacitación a entrenadores en el marco de la excelencia para el buen aprendizaje de los menores ha sido todo un éxito.

 

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