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Este 31 de diciembre del 2015 se cumplen 43 años de la trágica muerte del gran pelotero Roberto Clemente, y aunque hay quienes se atreven a asegurar que ya se ha escrito todo del puertorriqueño, siempre será imposible no recordarlo cada fin de año.

Y para los nicaragüenses es una obligación mantenerlo en la memoria de las nuevas generaciones de jóvenes que deben conocer sobre la vida y muerte del estelar jugador de beisbol boricua, quien entregó su vida por intentar traer ayuda a los damnificados del terremoto de Managua de 1972.

De su vida como jugador, sí considero que se ha escrito bastante, pero siempre escudriñando nos encontramos cosas nuevas que contar.

Al ingresar Clemente al Salón de la Fama de Cooperstown se dio la segunda votación “especial”, pues la primera se dio en 1939 con el caso de Lou Gehrig un año después de su retiro (el reglamento establece una espera de 5 años de retiro de cada jugador para ser electo), pero con Gehrig, quien ya estaba sentenciado a muerte debido a su padecimiento de esclerosis amiotrófica lateral (conocida como la enfermedad de Lou Gehrig), se hizo la primera “Elección Especial” dos años antes de su muerte.

Los motivos

Al fallecer Clemente, el comisionado de turno Bowie Kühn, explicó las razones por las cuales se obviarían los 5 años de espera: “Por lo muy grande que fue como pelotero, por lo muy grande que fue como líder y por lo muy grande que fue como humanista, así como por el gran ejemplo que significó para la juventud de todo el mundo del beisbol”, fueron parte de las palabras de Bowie Kühn justificando su decisión de acuerdo con la Asociación de Redactores del Beisbol de América.

Ese anuncio se hizo apenas el 3 de enero de 1973, a menos de 72 horas de la tragedia. Fue necesario realizar una votación extra, porque ya las planillas regulares habían sido entregadas con los votos correspondientes de los cronistas para la votación de ese año. Clemente recibió 393 votos de un total de 424 posibles, equivalentes al 93 por ciento de los votos.

Solamente superado hasta esa fecha por porcentajes de jugadores como Ty Cobb (98.2%), Babe Ruth (95.1%), Honus Wagner (95.1%), los tres en la elección de 1936, más Bob Feller (93.8%) en 1962, Ted Williams (93.4%) en 1966 y Stan Musial (93.2%) en 1969.

Hoy en día, un total de 22 peloteros electos al Salón de la Fama superan el porcentaje logrado por Roberto Clemente, incluyendo a los 5 primeros Tom Seaver (98.8%), Nolan Ryan (98.7%), Cal Ripken (98.5%), Ty Cobb (98.2%) y George Brett (98.1%).

¿Quiénes murieron junto a Clemente?

Durante el XX Campeonato Mundial de Beisbol en nuestro país en noviembre del año 1972, Roberto Clemente vino como mánager del equipo de Puerto Rico y junto a su esposa Vera hicieron grandes amistades. “Esa gente de Nicaragua es extraordinaria”, declaró Clemente al regresar a San Juan, agregando “nos trataron como si fuéramos viejos amigos de ellos. Hay que volver a Nicaragua”, aseguró.

Y la oportunidad de regresar a Nicaragua se le presentó de inmediato a Clemente en medio de una necesidad que Roberto la valoró como una obligación, luego que el movimiento telúrico dejara 11 mil muertos y más de 300 mil sin hogares, y su respuesta fue: “Hay que hacer algo” y de inmediato se avocó a la tarea de recaudar fondos para los damnificados desde el mismo momento que conoció de la grave noticia.

Recaudó junto a un comité de sus amigos unos 150 mil dólares y más de 20 toneladas entre ropa, comida, medicinas y muchas cosas más que consiguió y que almacenaron en el estadio Hiram Bithorn de la capital boricua.

Clemente contrató un avión para los viajes a Managua, además de mandar ayuda por barco. La mayor demanda de ayuda que escuchaba en las noticias de Nicaragua lo motivó a conseguir un nuevo avión de hélices, un DC-7 que haría un nuevo vuelo a Managua por 4 mil dólares y el propio Clemente quiso abordarlo al darse cuenta que los militares se estaban adueñando de toda la ayuda que ingresaba a Nicaragua.

El vuelo fatal estaba inicialmente programado para el día 30 de diciembre y el pelotero panameño Manuel Sanguillén, su compañero de equipo en los Piratas de Pittsburgh lo acompañaría. Inconvenientes de última hora obligaron al cambio de fecha para el día siguiente.

Sanguillén extravió las llaves de su carro y no pudo llegar al aeropuerto, y la nave cargada comenzó a rodar sobre la pista del aeropuerto a las 9:20 de la noche.

A bordo del avión iban además de Roberto Clemente, el presidente de la empresa propietaria de la nave Arturo Rivera, el piloto Jerry Hill, el ingeniero de vuelo Francisco Matías y un amigo de Clemente llamado Rafael Lozano, así como las 8 toneladas de carga. Uno de los 4 motores comenzó a vibrar cuando iniciaba el despegue y apenas estaban en el aire dicho motor se incendió.

No pudo retornar

El piloto trató de regresar con un viraje a la izquierda, pero no lo pudo lograr y luego de una primera explosión se produjeron otras tres más y el avión desapareció cayendo al mar a la 9:23 de la noche. Nunca se supo de los 5 tripulantes, solamente se encontraron algunos restos del viejo avión y de los equipajes, así como los anteojos del piloto y un solo calcetín de Clemente. Doña vera Clemente informada del accidente a las 12:30 a.m. del Nuevo Año no lo podía creer, pues consideraba que su esposo a esa hora ya debería estar en Managua.

Después se conoció cosas que Clemente nunca supo. El dueño del avión había realizado 66 vuelos ilegales, por lo que trataban de suspenderle la licencia de operación de forma definitiva. El ingeniero de vuelo no estaba entrenado para volar ese modelo de avión. El avión llevaba 4 mil libras de sobrecarga mal distribuida, y además --el avión-- había sufrido varios accidentes, la mayoría de ellos tratando de levantar vuelos.

 

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