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¡Qué manera de quedar acostado en el filo de la cuchilla del descarte! Un partido bravamente peleado por los Indios durante siete entradas, se desplomó súbitamente.

¡Cómo olvidar estas imágenes! Las bases estaban cargadas de sureños con un out y Ramón Flores en frente al plato, tan amenazante como una pantera, esperando el pitcheo de Fidencio. El peligroso noveno bate del Rivas golpeó con solidez la bola rápida y la proyección del batazo, frontal hacia el short Frías, hizo pensar y casi acariciar, en la posibilidad del doble play salvador. No ocurrió. La bola perforó a Frías dejándolo congelado mientras Allen y Vásquez anotaban quebrando el empate a 4 carreras. Hit de Obregón aumentó la diferencia 7-4 y el Bóer quedó groggy, de rodillas, como aplastado por una losa.FOTO: MELVIN VARGAS- END

No hubo resurgimiento. Todavía el Rivas agregó  4 carreras  en el noveno para cerrar la tapa del ataúd indio con cifras de 11-4, rompecorazones. Las posibilidades de sobrevivencia de la tribu, con dos juegos pendientes, son tan poco probables como la resurrección de Han Solo en la próxima entrega de la Guerra de las Galaxias. El público que disfrutó siete entradas, salió del viejo Coloso consciente de eso.

UN INICIO BAJO CONTROL

Durante las tres primeras entradas, el picheo de los derechos Roberto Novoa y Jonathan Aristil fue lo suficientemente eficiente “toreando” ciertas dificultades, para sostener ese 0-0 no convincente, pero quizás capaz de estirarse tanto como el registrado la noche anterior en Rivas.

Los Indios necesitaban urgentemente de un picheo reivindicador por parte de Novoa, sin embargo, tal posibilidad se agrietó en el inicio del cuarto cuando Jimmy González y Yurendel De Caster conectaron hits consecutivos, avanzando a posición anotadora con roletazo de Mateo. El mánager Sánchez fue a lo obvio, bolear al temido Luis Allen llenando los costales, pero en lugar de un batazo para forzar con la opción de darle forma a un doble play, Campbell disparó un doble por encimas del cojín de tercera impulsando par de carreras. El turno sureño parecía estar para más, pero Novoa se revitalizó ponchando a Vásquez y liquidando a Britton.

INDIOS ENVÍAN UNA SEÑAL

El público saltó de sus butacas en el cierre con el hit abridor de Anderson Feliz y otro inmediato de Yeicok Calderón que escapó al control  de Ramón Flores en el bosque derecho, con el agregado de un mal tiro. Anotó Feliz y Calderón llegó a segunda, estirándose hasta tercera, amenazante, con un wild. No avanzó una pulgada más. Se ponchó Urbina y aunque golpes a Bergin y Guido, llenaron las bases, en su turno más importante de la temporada, Janior Montes bateó para un fácil doble play y el Bóer tuvo que conformarse con recortar 2-1. Naturalmente, algo es mejor que nada.

La inseguridad de Novoa, volvió a ser golpeada en el quinto. Hit por la izquierda del ágil Obregón y doble de Yurendel al rincón del jardín derecho con dos outs, fabricaron la tercera carrera del Rivas mientras Julio Sánchez miraba hacia su bullpen aguijoneado por la angustia, antes de lamentar en el cierre, la falla de Yeicok Calderón con dos indios en posición anotadora, esfumando otra opción favorable.

BÓER REACCIONA, PERO…

La explosión del Bóer en el sexto no fue como la del Vesubio, ni el Rivas quedó oculto como las ciudades de Pompeya y Herculano, pero fue estremecedora volteando las cifras 4-3. Un inmenso doble de Bergin con un out, encendió la mecha. Raramente, después del boleto a Sandor para colocar a dos circulando, obligando al ingreso de Berman Espinoza por Aristil, apareció en escena Wiston Dávila, un bateador sin hit en 14 turnos,  como emergente por el inutilizado Janior Montes, reducido a 114 puntos. Su hit al right, hizo temblar el Estadio, pero el gran disparo de Ramón Flores sacó out espectacularmente en el plato a Bergin apagando el júbilo. Hit de Edgar Montiel impulsó a Guido con la segunda carrera de los indios, y cohetes consecutivos disparados por Vladimir Frías y Jilton Calderón, hicieron girar el marcador.

Ahora el Bóer estaba adelante 4-3, con mucho por discutir.

Rápidamente, Rivas se mostró en pie de guerra. Hit de Flores con un out, otro dentro del cuadro de Obregón, un wild y un roletazo de Jimmy que trajo hacia delante a Frías con la pelota trabándose en su guante, facilitaron el empate 4-4 entre un espeso y resignado silencio. Con dos innings pendientes, todo estaba como al principio.

En el octavo, con la posibilidad del doble play frente a él, Frías, el mejor fildeador resolviendo y simplificando, quedó frío siendo perforado por el proyectil de Flores. El agregado de cuatro carreras en el noveno para sellar el 11-4, no era necesario, ni tuvo significado.

 

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