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No existe un manual para definir sin sombras de dudas al mejor boxeador hispano del 2015. Sin embargo, dentro del universo de pugilistas de primer nivel que tienen al español como lenguaje de cuna, Román ‘Chocolatito’ González fue el más destacado y por ende, considerado la figura hispana del año 2015 de ESPN Digital.

El nicaragüense, monarca del peso mosca CMB y considerado como el mejor libra por libra del planeta, con tres victorias, dos de ellas sobre excampeones mundiales (Edgar Sosa y Brian Viloria), ratificó el año pasado sus pergaminos y logró que el mundo reconociera su enorme calidad técnica.

‘Chocolatito’ no solo ha triunfado por su impresionante palmarés (44-0 con 38 Kos), su consagración tiene el mayor sustento en la regularidad de su boxeo y el crecimiento de sus cualidades técnicas. A cada pelea él perfecciona la capacidad destructiva, la efectividad de su golpeo, los movimientos de piernas y la dinámica general de su boxeo.

Para explicar lo que significa dinámica, en el caso de ‘Chocolatito’, basta señalarla como “la conjunción armónica de todas sus capacidades al servicio de un plan de pelea”. Cada uno de sus movimientos, ofensivos y defensivos, parecen estar todo el tiempo perfectamente sincronizados. Cuando Román González termina de aplicar una combinación, inevitablemente se inicia una secuencia de movimientos, sean de cuerpo o de piernas, que sirven para abortar cualquier opción ofensiva (contragolpe) del rival. En ese rubro, pocos consiguen igualarlo.

Cuando ‘Chocolatito’ coloca sus combinaciones de tres, cuatro y hasta cinco golpes, cada impacto parece obedecer a un frío cálculo matemático. Nada se pierde. Cada golpe llega a donde fue enviado. Cada golpe parece el proyectil de una ametralladora destinada a destruir poco a poco a su oponente. Luego de esa aniquilación, González deja fluir el instinto asesino de los noqueadores y no perdona. “Si ves a tu enemigo herido, ve y acábalo” es una frase emblemática de todo noqueador que ‘Chocolatito’ cumple a rajatabla.

COMPLETO

Román González, a esos atributos de su boxeo en permanente evolución, suma una concentración total y una férrea disciplina. ‘Chocolatito’ maneja con rígido profesionalismo su respeto al plan de pelea. Y eso también es parte de la armonía en su desempeño, antes señalada, y que debe ser entendida como la razón de considerarlo diferente al resto de sus colegas en la élite del pugilismo mundial.
Pero, por si ello no alcanzara, hay más razones para señalarlo como la mayor figura hispana de manera indiscutible en este 2015. Llegar al primer lugar de los mejores Libra por Libra del planeta, siendo un campeón de tres divisiones de las llamadas “pequeñas”, es una hazaña de enorme dimensión.

A esa hazaña agreguemos la actitud de ‘Chocolatito’ y su respeto a las verdaderas responsabilidades de un campeón: “demostrar de manera permanente su condición de tal”. En una época en la cual la mayor parte de los campeones elige a rivales “ganables” y evita a rivales complicados, ‘Chocolatito’ aspira siempre a enfrentar a los mejores. No existe otra manera de demostrar quién es el mejor y el campeón mosca del CMB lo sabe y lo respeta. Nos ha demostrado que no teme enfrentar a oponentes difíciles y también nos ha enseñado que sobre su futuro siempre podremos tener las más altas expectativas.

Pero, aunque suene paradójico, con todo lo reseñado hasta podríamos quedarnos cortos a la hora de elegirlo como el mejor del 2015. Porque para ser el mejor, no siempre es suficiente con ganarle a todos. No solo alcanza con ser un campeón adentro del cuadrilátero, también hay que serlo afuera del mismo. Y hasta en eso, Román González se ha ganado nuestra admiración.

‘Chocolatito’ no ha perdido el rumbo pese al éxito de su presente. En sus declaraciones es fácil percibir la humildad de quienes saben agradecer el cariño del público, al que le retribuyen con un ejemplo de valores y respeto al lugar que el deporte le ha permitido alcanzar. La historia del nicaragüense es digna de ser tomada como un ejemplo de todo lo que se puede lograr en la vida a base de esfuerzo y dedicación.

En el 2015, aprendimos a respetar a ‘Chocolatito’ como campeón, pero también como un gran ser humano. Y nuestra expectativa es que siga por ese rumbo ejemplar: un gran campeón en el cuadrilátero y un gran campeón fuera del mismo.

 

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