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A Leo Messi solo le queda hacer sitio en el museo de su casa en Castelldefels y viajar a Milán para elegir con sus queridos Dolce&Gabana el traje con el que el 11 de enero subirá al centro del escenario de Zúrich para recoger su quinto Balón de Oro. La FIFA anunció el podio de un premio que tiene ganador y cuya única interrogante será conocer el orden de los dos acompañantes. Neymar y Cristiano Ronaldo escoltarán a Leo.

No habrá tridente azulgrana en Zúrich, como en el 2010 con Messi, Iniesta y Xavi, pero podría haberse dado. Suárez no ha entrado en el trío de finalistas pese a su ascenso. Ha explotado un pelín tarde para unirse a la fiesta. Cristiano se mantiene ahí, favorecido por su condición de Bota de Oro, a pesar de que sus goles se difuminaron en un Madrid que acabó en blanco.Cristiano Ronaldo ostenta tres balones de oro.

Messi ganará sí o sí. Nadie lo discute. De hecho, empezó a hacerlo cuando hace un año se le escapó el balón y a Cristiano no se le ocurrió otra cosa que celebrarlo pegando un grito y desafiándole ante todo el mundo. “Espero alcanzar a Messi, aunque no es algo que me quite el sueño”, dijo, sabiendo que si ocurría lo que ocurrirá el 11 de enero no pegará ojo. “Messi es de otra especie y Cristiano un atleta”, proclamó el exazulgrana Edgard Davis, uno de los participantes en el acto de la FIFA.

EN ASCENSO

La presencia de Neymar refuerza la hegemonía del Barça, pérdida en las dos ediciones anteriores, con Messi como único representante.

El brasileño es la estrella en alza, el nombre con más capacidad para ocupar el sitio de Leo cuando decida dar un paso atrás si es que lo decide. Ese día queda todavía muy lejos.

Messi vuelve al trono del que no debió haber bajado nunca. Después de Xavi e Iniesta, tendrá a su lado a Neymar. Antes de la cita en Zúrich, al Barça le esperan unas cuantas más, en especial el Mundial de Clubs, el quinto título. Messi será el Rey de la gala, el símbolo del dominio del Barcelona en los últimos nueve años. En este tiempo más de la mitad de los finalistas (15 de 27), con Leo como inquilino permanente, han sido azulgranas. El balón es del Barça y de Messi.

LOS TÉCNICOS

En la designación de los mejores técnicos, ganó el buen gusto. Ganó el apasionado y a veces el alocado amor por el ataque. Triunfó el balón más que el músculo. Y no se trata de algo pasajero. Hace ya cinco años que un técnico defensivo no se encarama al primer lugar como mejor entrenador del mundo. Desde que Mourinho se sentara en ese trono en el 2010, tras derrotar al Barça de Guardiola en la semifinal de la Champions, el músculo ha desaparecido. El toque, la presión, el ataque voraz, pero ordenado y la defensa como primer paso son señas de identidad que conectan a Luis Enrique (arquitecto del triplete), Guardiola (amo de la Bundesliga) y Sampaoli, dueño del futbol suramericano.

Son tres revolucionarios. Cada uno a su estilo. A Luis Enrique, que parece tan favorito como Messi, le tocó evolucionar la idea original de Cruyff, sublimada por Guardiola. A Pep, precisamente, le han mirado con malos ojos en Múnich porque aún no ha ganado la Champions con el Bayern, pero ahora andan rendidos ante su cambio contracultural. Y Sampaoli, más bielsista que Bielsa, ha mostrado que esa manera de entender el futbol no solo llega a los aficionados, orgullosos como están los chilenos de su selección, sino que también permite conquistar títulos como la Copa América.

 

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