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En el boxeo es sencillo. Se trata de analizar a dos púgiles enfocándonos en su gama de virtudes y, por supuesto, sus puntos vulnerables. Con la ayuda de los antecedentes, el margen de error es pequeño. Cierto un golpe, tan solo un golpe, puede hacer girar las consideraciones, pero los cálculos previos son más apropiados.

En cambio en beisbol, sin duda el más difícil de los deportes colectivos, el mejor de los análisis puede ser convertido en un disparate. Imposible saber que es cierto instante tras instante cuando hay tantos involucrados con tantas variantes sobre el tapete, haciendo genial la frase de Yogi: “El juego no se acaba hasta que se acaba”. En un deporte sin reloj, no hay nada escrito.

Compacto ataque sureño

Veo ligeramente mejor al Rivas frente al Chinandega antes de ponerse en marcha esta semifinal, pero no tanto como a los Dodgers frente a los Filis en la serie por el banderín de la Liga Nacional en 1983, después de ganarle 14 de 15 juegos, ni como a los Atléticos del 88, armados hasta los dientes con Canseco, McGwire, Stewart, Eckersley y resto de una tropa compacta, frente a los Dodgers tan afectados por las lesiones en aquella Serie Mundial en la que Kirk Gibson, en silla de ruedas, disparó un jonrón ganador de juego.

Esa parte de atrás del line-up sureño, habitualmente con Wuilliam Vásquez como séptimo, Britton de octavo y Ramón Flores de noveno, indica que Raúl Ruiz, un pitcher con balance de 4-2 y un rescate a lo largo de 9 inicios y 4 relevos, jactándose de un 2.09 en efectividad, deberá lanzar sin esperar tregua con su barba en remojo. 

El chavalo Obregón, Jimmy, Yurandel, Mateo, Luis Alen y Anderson Feliz, tomado como refuerzo para reemplazar al lesionado Darrel Campbell, confeccionan una ofensiva muy compacta, quitasueño, aunque no fue capaz de producir los resultados esperados en el torneo regular, clasificando entre dificultades.

Sin Estrada, Mesa barajando

El silencioso timonel del Rivas, Germán Mesa, mantenía ayer en el baúl de los misterios a su probable abridor. Naturalmente le gustaría tener disponible a su “as” Paul Estrada, quien el sábado lanzó cinco entradas sin permitir carrera a los Tigres, asegurando la clasificación sureña, pero podría ser que no se atreva pese a casi tres días de descanso, al iniciarse el juego de hoy a las seis de la tarde. Mesa no utilizó el domingo frente al Oriental a ninguno de sus abridores regulares, por lo tanto, Carlos Teller parece viable, sin descartar a José Escalona, quien inició siete juegos. Jonathan Aristil, solo visto dos veces, y quizás Jonathan Loáisiga están en los planes para entrar en acción el trabajos largos. El Rivas tomó como refuerzo a Junior Téllez, un relevista de 4.07 a lo largo de 16 relevos, finalizando 4 veces con 1-2 como balance. Kevin Gadea, Berman Espinoza, Elvin Orozco y Téllez serán los salvavidas de Mesa en los innings finales.

Los Tigres, que fueron líderes en el ataque con 397 imparables y 282 de average, superando al Rivas, aunque detrás en jonrones (18-13), triples (9-3) y robos (25-18), se reforzaron con el short stop Vladimir Frías, un fildeador a ratos espectacular pero propenso a fallar sobre lo sencillo, quien mejoró como bateador en las últimas semanas, y con Jilton Calderón, un llamativo jardinero y lo suficientemente peligroso en el cajón de bateo como lo demuestra su promedio de .299 puntos, igual al de Ramón Flores. Es obvio que la incorporación de Frías y Jilton, el Chinandega cierra una fuerte alineación encabezada por el temido líder de bateo, Jonel Pacheco, único bateador de .400 en el torneo.

Frías, Gran infield

Con la adquisición de Frías para el campocorto, se supone que Roberto Ramírez será trasladado a segunda base con Marvin Martínez en tercera y Ronald Garth o Curt Smith en primera y como designado, pero los dos adentro en una batería jefeada por Pacheco, haciéndonos recordar que la capacidad de los Tigres fue superior con 174 remolques. Una buena noticia es la presencia de Jonathan Jaspe en la receptoría. Con Paizano y Jilton, aún Paul Estrada tendría que persignarse frente a ese line-up.

Da la impresión que prevalecerá el bateo, pero ¿qué es lo previsible en el beisbol? Lo que se espera es una serie brava, como las batallas de César en las Galias. ¡Ojalá!

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