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El hondureño Alfredo Hawit, presidente suspendido de la Concacaf y vicepresidente igualmente suspendido de la FIFA, aceptó ayer ser extraditado a Estados Unidos, según anunció la Oficina Federal de Justicia de Berna, mientras que la FIFA dio a conocer la prórroga de 45 días de la suspensión provisional de Jérôme Valcke, su ex número dos.

Hawit fue detenido el 3 de diciembre en Zúrich (Suiza) junto al paraguayo Juan Ángel Napout, presidente de la Conmebol, a petición de Estados Unidos, Hawit. Ambos son sospechosos de haber “aceptado sobornos de varios millones”.

Hawit, de 64 años, fue suspendido de todas sus funciones al día siguiente de su arresto.

La fiscalía del distrito este de Nueva York lo acusa de haber recibido de parte de sociedades de mercadotecnia deportiva varios millones de euros en sobornos a cambio de los derechos de comercialización y difusión de torneos organizados en Latinoamérica.

Alfredo Hawit se había opuesto a su extradición a Estados Unidos en su primera audiencia ante la policía cantonal de Zúrich tras su arresto.

El miércoles, durante una segunda audiencia, el hondureño aceptó ser extraditado.

Conforme a la ley de cooperación internacional en asuntos penales, la policía estadounidense dispone de diez días para hacerse cargo de Hawit y trasladarlo a Estados Unidos.

La noticia sobre Hawit y su visto bueno a ser extraditado llegó horas después de que la FIFA informara de que se había prorrogado por un mes y medio más la suspensión provisional de Jérôme Valcke, secretario general de la organización, destituido de su cargo desde mediados de septiembre.

El francés, de 55 años, fue acusado por la prensa inglesa de estar implicado en un caso de reventa de billetes en el mercado negro durante el Mundial-2014 de Brasil.

El martes el juez instructor de la FIFA pidió una sanción de nueve años de suspensión contra el que fue mano derecha de Joseph Blatter, así como una multa de 100,000 francos suizos (92,165 euros).

“Conducta ejemplar”

La suspensión inicial de 90 días con la que fue sancionado el dirigente del órgano supremo del futbol expiró la medianoche del martes.

Fue el propio juez instructor de la FIFA quien reclamó el martes que su suspensión provisional de 90 días a contar desde el 8 de octubre fuese ampliada 45 días más.

El francés, según la justicia interna de la FIFA, es sospechoso de haber violado varios artículos del código ético de la FIFA, entre ellos los que atañen al conflicto de intereses, o a ofrecer y aceptar regalos, así como a no colaborar con los investigadores de la causa.

 

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