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Los Tigres están con vida. Han ganado 9-7 un partido que tenía cara de funeral para ellos, exhibiendo una impresionante capacidad de recuperación. En Rivas, aturdidos por la pesadilla, nadie durmió anoche. ¿Tendrán aliento los sureños para espantar fantasmas hoy? 

El dramático jonrón de Curt Smith, con las bases llenas en el séptimo inning, sacó a los Tigres de las tinieblas y dobló las rodillas de los Gigantes forzando un empate 6-6 considerado improbable, y un error del zurdo Escalona tirando mal a primera sobre machucón de Paisano, abrió las puertas para una arremetida de tres carreras que decidió la tercera batalla de esta semifinal 9-7, revitalizando al Chinandega y dejando aturdido al Rivas, con el futuro de la serie envuelto en una espesa incertidumbre.

La belleza del beisbol está en las apariciones de lo imprevisible, como ese jonrón con las bases llenas de Curt Smith en el cierre del séptimo, equilibrando 6-6 un juego que tenía cara de funeral para el Chinandega después del hit de Ramón Flores con bases llenas en el sexto. En el juego de vencer o morir, el equipo occidental estaba jugando un beisbol autodestructivo, fatal en la defensa y en el pitcheo, y sin bateo productivo después del doble impulsador disparado por Jilton Calderón, perdiendo 6-2. 

Rivas derretido

Daba la impresión que los Tigres habían tirado la toalla muy temprano frente a las ilusiones rotas de una multitud que llegó al parque abrazada a la posibilidad de una resurrección, que parecía desvanecida, pero que cobró vida, y de qué manera, precisamente en ese inning que en tiempos de los Césares  se le llamaba de la suerte para el equipo de casa. Después de hits conectados por Martínez y Ramírez, Pacheco fue golpeado por el relevista Gadea para llenar las bases, y con dos outs, casi agachándose, Smith disparó el jonrón restaurador del suspenso empatando el juego.

Rivas se derritió por completo en el cierre del octavo después de un mal tiro del pitcher relevista Escalona, y hasta Jimmy se durmió con la bola en mano, mientras los Tigres fabricando tres carreras, terminaban de salir del ataúd para mostrarse amenazantes cabalgando sobre esa victoria por 9-6.

Así fue el inicio

De entrada, un contraste: mientras José Piña sacaba los tres primeros outs con prisa y seguridad, continuando el dominio de tres ceros que exhibió en el primer juego de esta semifinal como relevista, en el cierre, Paul Estrada fue estremecido por el jonrón de Jonel Pacheco después de dos outs, y evidentemente aturdido, fue golpeado con hits de Jilton Calderón y Jonathan Jaspe, cediendo boleto a Curt Smith para llenar las bases. Con la angustia rascándole la espalda, Estrada sobrevivió a la seria amenaza obligando a Jem Argeñal a elevar la pelota hacia el left-center para el fildeo de Vásquez sobre un aterrizaje forzado de Britton, evitando una confusión que hubiera tenido un alto precio. Estrada quedó mirando su brazo derecho, como reclamándole más energía y precisión para el futuro inmediato.

Con dos outs y bases limpias, el Rivas empató 1-1 en el tercer episodio, aprovechando tres fallas defensivas y el montaje de un squeeze. 

Pacheco sigue tronando

No tuvo tiempo Estrada de saborear ese equilibrio. Pacheco, quien parece leer bien todo su repertorio, le abrió con hit el cierre del tercero y de inmediato, Jilton colocó la pelota en las profundidades del jardín central para un doblete impulsador, adelantando nuevamente a los Tigres 2-1. No hubo más porque Smith, Jaspe y Argeñal, naufragaron frente al plato.

Le cambiaron la escopeta a Piña y su descontrol lo hundió más allá del cuello. Cuatro bases por bolas a Vásquez, De Caster, Allen y Feliz, establecieron un empate transitorio 2-2, y después que Smith no pudo atrapar un elevado de Britton en zona faul, que parecía resuelto, el costeño trazó una cuchillada sobre la cabeza de Martínez barriendo las bases con la ayuda de un error en tiro. El brusco giro en la pizarra, con el Rivas ganando 5-2, terminó con la tolerancia a Piña, entrando Jorge Bucardo.

Pudo hacer más el Rivas

Fortalecido con esa ventaja, Estrada retomó su efectividad y confianza colgando un cero rápido en el cierre del cuarto y se extendió a nueve retirados consecutivos en el quinto, en tanto, el ingreso de Wilton López, quien seguramente pidió la bola en busca de ofrecer un trabajo reivindicativo, no consiguió tal objetivo y volvió a ser agredido con cuatro hits seguidos que fabricaron la sexta carrera sureña. 

Luego, Estrada aflojó, el relevo rivense no funcionó y el jonrón de Smith empujando cuatro carreras en el séptimo, borró todo eso. El derrumbe defensivo del Rivas en el cierre del octavo, entregó el botín a los Tigres, inutilizando el esfuerzo sureño en el noveno, agregando su séptima carrera.

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