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En Granada todo es jolgorio y alegría. La Gran Sultana, esa que deslumbra con sus preciosas construcciones coloniales, este martes no fue la misma. No es un día común y corriente, las avenidas y calles principales de la ciudad son transitadas por muchas personas, todas caminan como peregrinos hacia una misma dirección: el estadio Roque Tadeo Zavala.

Hace varios años que el coloso solo ha vivido fracasos. No solo por los descalabros del Oriental de Granada, también ha visto cómo su infraestructura fue descuidada, tan malos momentos se vivieron en este lugar que por falta de apoyo, el equipo local, ese que despierta mil amores y una euforia desenfrenada, tuvo que emigrar forzosamente a Masaya el año pasado, hasta el punto de cambiar hasta de seudónimo, convirtiéndose de ‘Tiburones’ a ‘Fieras’. Todo fue un fracaso.

El tiburón se paseó por todo el coloso. Bismarck Picado / ENDEl recuerdo del funeral que se vivió en el 2013 aún sigue vivo. Aquella pérdida del título contra los Tigres de Chinandega en esta casa, aún duele. Esa había sido la última vez que armó una fiesta en este escenario. Afortunadamente para la afición sultaneca, ayer regresó la fiesta, el bullicio, el sonar incesante de los pitos resonadores, las graderías y las butacas del palco principal volvieron a teñirse de rojo, color tradicional del equipo.

Decir que hay un espacio para un alfiler sería mentir innecesariamente. Ni siquiera una hormiga podría caminar por los costados del coloso granadino, todos están apretados, apenas pueden aplaudir y gritar sin cesar. Cada strike es cantado como si estuviera por cumplirse un apocalipsis. Es difícil escuchar a los devotos de Rivas, cuando más de 8,000  voces locales, no paran de hacer ruido, unos con sus voces, otro con los pitos, otros con los tambores

Cuando se jugaba el sexto inning y sin carreras en el marcador, todo seguía como el inicio. Al costado izquierdo del estadio están los rivenses, es fácil identificarlos por el llamativo color amarillo de sus vestimentas, haciendo honra a su tierra, la que se conoce como la Ciudad de los Mangos. 

En la parte derecha y robándose casi todo el centro del territorio, están los granadinos. Es casi un hecho que muchos se fueron a casa afónicos, y otros, a pesar del revés, caminaron a La Calzada a celebrar la fiesta beisbolera, la derrota pasó a segundo plano, en las alegrías y sufrimientos para algunos siempre hay algo que celebrar.

En tanto, el estadio Yamil Ríos está listo para vivir su propio festín esta tarde (6:00). Seguramente veremos a Gigantón, danzando y animado con su gente. Ayer no apareció, brilló por su ausencia. Solamente saltó el Tiburón azul.

  • 8,000 aficionados aproximadamente se congregaron en el estadio Roque Tadeo Zavala.
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