•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Derrotados 8 - 4 en la segunda batalla, los “Tiburones” retroceden, están seriamente heridos, se sienten desorientados, y con su pitcheo roto, necesitado urgentemente de ayuda, no quisieran seguir viendo a los bateadores sureños. Se encuentran próximos al pánico, en tanto el Rivas tiene las riendas de la final en sus manos, y podría no soltarlas. Anoche dio la impresión de apretarlas firmemente con sus dientes, como un mayor factor de seguridad. No era esto lo que se esperaba, pero es lo que está ocurriendo, quitándole misterio al futuro inmediato de la serie.

Las imágenes perdurables del partido fueron: el jonrón de tres carreras que conectó Rubén Mateo, agrietando el pitcheo del zurdo Rodney Rodríguez, quien terminó derrumbándose; el pitcheo a ratos tartamudeante de Paul Estrada, aprovechó la tranquilidad que le proporcionaron para enderezarse; las posibilidades del Oriental, bombardeadas desde muy temprano, mantuvieron lejos de entrar en acción a su “as” del remate, Darwin Cubillán por segunda noche consecutiva; y la forma como el Rivas ha conseguido adelantarse 2-0, golpea las ilusiones de los “Tiburones” pese al resurgimiento del octavo inning con el jonrón de Linares, encontrando dos circulando contra Samuel Estrada, recortando la diferencia 8-4 en la pizarra, inútilmente.

Un inicio cambiando golpes

Mientras Paul Estrada lograba sobrevivir a una seria amenaza en el inicio del segundo inning ponchando a Renato Morales y Moisés Flores con dos circulando por boleto a Pacheco y hit de Donell Linares, el equipo sureño golpeaba a Rodney Rodríguez en el cierre con roletazo impulsador de Ramón Flores después de pasaporte a Allen, sacrificio de Anderson Feliz y hit de Britton colocando hombres en las esquinas. Muy temprano, Rivas estaba en ventaja 1-0.

El pitcheo de Estrada no mejoró. Siguió vacilante en la parte alta del tercer episodio, y el Oriental que no había anotado en once intentos desde la noche anterior, por fin lo hizo con dos outs y bases limpias, con hits consecutivos de Ofilio Castro, Yosmani Guerra y el casi siempre oportuno Juan Carlos Torres, empatando el juego. En una situación tan apropiada para un “leñador” como Pacheco, fue dominado y continuó sin aportar. 

El trancazo de Mateo

Se pensó que el equilibrio en la pizarra podía ser un gran estímulo para el pitcheo de Rodríguez, pero fue un cálculo fallido. Jonrón de tres carreras sin out, disparado por Rubén Mateo después de dos boletos, adelantó al Rivas 4-1, y la agresión se extendió a otras tres carreras, por el error de un fildeador tan seguro como Iván Marín sobre un batazo que pudo ser para doble play de Anderson Feliz. Una vez más, desde el fondo del line-up, Ramón Flores, asestó una estocada que produjo par de carreras después que un wild facilitó la anotación de Yurendel, quien disparó cohete a continuación del vuelacerca de Mateo. Aunque apenas con un tercio de recorrido, la diferencia de 7-1 se veía muy grande, posiblemente irreversible.

La presencia del refuerzo Jorge Bucardo, golpeado previamente por el batazo de Flores, no detuvo el impulso sureño, y en el cuarto, con dos outs, hit del reactivado Yurendel llevó al plato a Jimmy González, boleado como primer bateador de ese turno. La ventaja del Rivas se estiraba un poco 8-1, con el pitcheo del Oriental gimiendo, convertido en astillas. 

Pese al jonrón impulsador de tres carreras conectado por Donell Linares en una arremetida de último instante, recortando la distancia 8-4, fue un soplo de vida, pero el Oriental no tenía más que ofrecer. Así que tengan cuidado, porque es un riesgo encontrarse con los Gigantes de Rivas en estas noches. Están en pie de guerra. Se escuchan los tambores.

2 victorias acumulan los Gigantes en la Serie Final y buscará la tercera mañana, en el Estadio Roque Tadeo Zavala, a partir de las 6 de la tarde. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus