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Ganó el Oriental 5-4 y se quitó la soga del cuello. Se trataba, casi, casi, de vencer o amanecer agonizando 0-3 en la serie. El cañonazo de Ofilio, como complemento del pitcheo de Darwin Cubillán, evitó la situación caótica y los Tiburones, revitalizados con esa aproximación 2-1,  pretenden ahora voltear la final.

¡Qué pequeño se veía el valiente y casi siempre efectivo Samuel Estrada frente a Ofilio Castro en ese cierre del noveno con Campusano circulando! Un gran contraste con la impresión provocada por Cubillán, esgrimiendo su látigo derecho como el domador que ha sido, resolviendo los problemas planteados por el bateo sureño en los innings ocho y nueve. Después de fallar en el intento de tocar bola, Ofilio quedó libre y su largo batazo a la profundidad del jardín central, inutilizando a Britton, empujó la carrera de la victoria. El público estalló y Rivas quedó con la boca abierta, aturdido y advertido. El futuro de la serie se encuentra ahora en la botella de los imprevistos.

4:00 DE LA TARDE  iniciará el cuarto partido de la serie final entre Gigantes y Oriental.

UN ARRANQUE DE GRAN AGITACIÓN

El inicio del juego fue terriblemente frustrante para la multitud local. Jonrón de Wuilliam Vásquez con Jimmy circulando. Estar atrás 2-0 enfrentando a solo tres bateadores hacía sentirse en un hueco al abridor de los Tiburones Gustavo Martínez. La gran jugada realizada por Yosmani Guerra sobre el batazo de Yurendel, después del cohete de Mateo, simplificó problemas y aclaró el panorama para el tempranamente aturdido Martínez. Robó un hit y facilitó un out Yosmani.

El equipo Oriental dejó tendido a los Gigantes.El derecho Jonathan Loáisiga no pareció percatarse que estaba en ventaja y entró lanzándole tres bolas malas al primer bateador Campusano. Cuando envió strikes, le dispararon un hit. Y después, otro de Ofilio que colocó hombres en las esquinas. Una línea espeluznante de boun corto salida del bate de Pacheco, permitió forzar en segunda pero anotó Campusano estrechando la pizarra 2-1. ¡Qué estimulante fue eso para los Tiburones!

En el cierre del segundo, después de la ocurrencia nada genial de Ramón Flores de tocar con Britton en segunda y solo un out, Donell Linares, como primer bateador del Oriental, se voló la cerca del jardín izquierdo empatando el juego. El público se sintió con sus esperanzas recargadas, pensando que podía ser un partido apropiado para ver en acción a Cubillán, el gran ausente en las dos primeras batallas.

DOS BRAZOS BAJO SOSPECHA

La inseguridad del pitcheo en las dos colinas caracterizó las tres primeras entradas, y en el inicio del cuarto, con un out, Dwight Britton, utilizando su swing que hace saltar costuras, envió una pelota por encima de la pared del jardín izquierdo, adelantando al Rivas 3-2. Era el cuarto jonrón de los sureños que frente al Chinandega en cuatro juegos, con su poder recortado, no dispararon ni uno.

Rápidamente, el Oriental contragolpeó en el cierre con profundo doblete del indomable Linares, hit de Yosmani y fly empujador de Juan Oviedo al jardín derecho equilibrando nuevamente la pizarra 3-3. Al desaparecer la confianza sobre un probable enderezamiento de Loáisiga, el mánager Mesa decidió reemplazarlo por el zurdo José Escalona, quien dominó a Renato y Campusano boleando entre ellos a Marín.

¡Qué llamativa fue la restauración de Gustavo Martínez! Como la hecha a la escultura “El pensador” de Rodin. Después del boleto a Flores que casi lo saca del montículo, retiró a ocho consecutivos, cuatro ponchados. Estábamos viendo otro pitcher, nada que ver con el inconsistente de los cuatro primeros episodios, expuesto a bombardeos. En la otra acera, Escalona respondía sosteniendo el 3-3 rechinando su dentadura y agrandando su corazón. El partido había cambiado de ruidoso a sigiloso, siempre entretenido.

Un error de Wuilliam Vásquez, saliendo a interceptar un hit abridor de Renato Morales en el cierre del séptimo, después del alargue de dominio realizado por Martínez a once retirados seguidos, abrió las puertas para volver a desequilibrar la pizarra. Renato aprovechó la falla para extenderse hasta tercera en una jugada cerradísima y anotó por un fly lo suficientemente largo de Ofilio con un out.  Ahora el Oriental estaba adelante por vez primera en la serie 4-3.

RIVAS VUELVE A EQUILIBRAR PIZARRA

Marval agradeció a Martínez su gran esfuerzo y le quitó la pelota que tanto le había obedecido, para entregársela a José Villegas. El mánager no se sintió atemorizado por colocarlo frente a el bateo más agitado del Rivas, pero seguramente se asustó con el doblete abridor de Vásquez, y cuando Mateo impulsa el empate 4-4 con hit al centro, haciendo sonar las alarmas en Granada, llama a Cubillán, el veterano verdugo.

El error de Yosmani en tiro buscando completar un doble play dejó con vida y le proporcionó el avance a segunda a Yurandel.

Eso no alteró a Cubillán pese a otorgar boleto a Anderson Feliz y eliminó a Britton. Eso sí, con el futuro del juego entre la incertidumbre, el mánager Mesa perdió a dos de sus grandes cañones, Mateo y De Caster, reemplazados por dos corredores emergentes, Campbell y Joseph.

Cuando entró Cubillan, el Oriental se sintió agigantado. Ni Berman, ni Solís, ni Samuel Estrada tenían el tamaño para retar al “Monstruo” de la colina en esta liga. Y Cubillán prevaleció, hasta que el batazo de Ofilio empujando a Campusano decidió la batalla. Así que el Oriental vive, y se muestra como amenaza.

 

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