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Estos Warriors, mejorados y agrandados después de coronarse brillantemente en la última temporada derrotando a los Cavaliers en seis juegos, pese a la inmensidad de LeBron James, parecían ser capaces de terminar con todas las marcas existentes, realizando un despegue espectacular: 24 victorias consecutivas antes de caer frente a los Bucks de Milwaukee por 108-95. El planeta NBA se estremeció. La tropa de Steve Kerr no era invencible. Eso nos hizo recordar que incluso el ejército de Aníbal mordió el polvo de la derrota.LeBron James estará frente a sus verdugos de la final pasada.

El segundo revés de los Warriors, cortándoles una pequeña racha de cinco victorias, ocurrió el 30 de diciembre frente a los Mavericks de Dallas 114-91. Podía explicarse con Klay Thompson jugando lastimado y tanto Curry como Harrison Barnes fuera de acción. Con balance de 29-2, ellos seguían adelante del ritmo de los Bulls en la campaña 95-96, pero las dos derrotas que han sufrido en sus recientes tres juegos, 112-110 ante los Nuggets de Denver y 113-95 contra los Pistons de Detroit, que tienen al rey de los rebotes Andre Drummond, nos hacen retroceder en las consideraciones recortando las expectativas.

A SUDAR HORAS EXTRAS

Ya regresó Harrison Barnes a la alineación titular y en cada uno de esos reveses, Stephen Curry ha logrado 38 puntos, pero se ha necesitado más de Thompson, de Drymond Green ausente contra Denver y de Andrew Bogut. De pronto, es el funcionamiento colectivo de los Warriors lo que está flaqueando.

El equipo frente al gran reto entra hoy a un tour infernal. Se enfrenta a los Cavaliers de LeBron James, hambrientos por vencer. El equipo de Cleveland con registro de 28-10, el mejor en la Conferencia del Este y 9-1 en los últimos 10 juegos, solo detrás de Warriors y Spurs, los mejores en el Oeste. Esto indica que los Warriors deberán sudar horas extras para evitar escuchar el sonido de las alarmas.

Será solo el inicio. El miércoles Golden State va contra los Bulls de Jimmy Butler, el anotador de 53 puntos reducido a casi nada frente a Dallas, de Derrick Rose, Pau Gasol y Nicola Mirotic. En tanto, el viernes se verá las caras con Indiana, jefeado por Paul George, otra incomodidad. Después de esas tres batallas, los Warriors recibirán al peor enemigo imaginable, los Spurs de San Antonio, perdedores de apenas seis juegos y armados con la destreza, experiencia y talento de Kawhi Leonard, Tim Duncan, Tony Parker, LaMarcus Aldridge, Manu Ginobilli y Brian Diaw.

REVANCHA CON DALLAS

La presión continuará midiéndose con uno de sus “verdugos”, los Mavericks de Dallas, el miércoles 27 de enero.

Entrar y salir ileso de ese infierno sería algo casi irreal, aunque tratándose de estos Warriors, cualquier proeza es posible. No creo que golpeados en su orgullo y apretados por su pretensión de retar a los Bulls de 1995-96, los hombres de Kerr puedan escapar sin perder en estos cinco juegos de mayúscula exigencia. El partido más complicado y atractivo será contra San Antonio. Ellos no se han fajado todavía y, después del duelo del lunes 25, quedan otros tres enfrentamientos humeantes.

¿Serán capaces los Warriors de otro 37-4 en la mitad de recorrido pendiente, para superar a los Bulls de Jordan? Es probable, pero repito, no lo creo. Además, tienen que cuidarse de San Antonio para conservar el liderato del Oeste, aún no algo seguro. Ese es otro reto. Vale la pena conseguir butaca de primera fila.

 

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