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¿Cómo entender lo inesperado en el punto en el que convergen el disfrute y el sufrimiento? Sobre todo en este deporte precisamente tan cargado de imprevistos como es el beisbol, fabricante de milagros, en el cual el reloj no presiona. Rivas era el equipo que agonizaba al entrar el partido a su recta final, pero salió de los escombros, sobrevivió y terminó doblando las rodillas del Oriental, que ahora, después de semejante impacto, necesita una urgente transfusión de sangre, y de alma.

El hit impulsador de Darrel Campbell con las bases llenas , después de romperse tantas esperanzas cuando Ramón Flores se ponchó en la misma situación en el inicio de ese inning 11, quebró el angustioso empate 8-8 y decidió otra batalla extralarga, revestida de un sufrimiento agobiante. Ese exitoso final de drama no hubiera sido posible para el Rivas de no contar con el pitcheo sereno, valiente y efectivo bajo presión, de José Luis Sáenz desde el noveno inning. Él fue la figura monticular de un duelo que volvió a ver naufragar al “as” del remate Darwin Cubillán por el Oriental.WUILLIAM VÁSQUEZ LIGÓ UN JONRÓN SOLITARIO EN EL OCTAVO EPISODIO.

Se impuso Rivas 9-8 y el asombro continúa. Seguramente, al amanecer de hoy, no deben creer en la ciudad sureña que su equipo tiene las riendas de la serie en las  manos, con Paul Estrada listo para subir a la cresta del oleaje en busca de la conquista del título.

DEL JÚBILO A LA TRISTEZA

A la altura del octavo inning, con el Rivas contra la pared perdiendo 8-2, el cambio de imágenes fue drástico y dramático. Era el equipo sureño el que agonizaba. El bateo productivo de Juan Carlos Torres impulsador de tres carreras, Donell Linares y Yosmani Guerra, que agregaron dos cada uno, estaba sepultando las pretensiones de resurgimiento del Rivas, desnudado en su pitcheo, enmudecido en su bateo oportuno y desarticulado defensivamente. No se esperaba un resurgimiento colosal, pero la tropa de Germán Mesa lo logró y con cuatro carreras en el octavo después del sonar del despertador con el jonrón de Vásquez, y dos en el noveno con el jonrón dramático de Luis Allen, saliendo de entre las ruinas de su bateo oscurecido, forzando un milagroso empate 8-8, cambió en las tribunas el júbilo indescriptible por una tristeza aplastante.

El zurdo Róger Luque aprovechó el caos sureño para realizar una faena de dominio con pitcheo sobrio, apretando cuando era necesario, hasta que llegó el octavo inning, cuando fue alterado por el jonrón solitario de Wuilliam Vásquez y explotado por el doble impulsador de dos carreras de Ramón Flores, recortando la distancia 8-5. Entró Jorge Bucardo y no escapó al hit de Anderson Feliz que empujó a Moncho con la sexta carrera del Rivas, que fue su última.

UN AGITADO CAMBIO DE GOLPES

¡Cómo impacta un jonrón madrugador anticipándose al cantar de los gallos en un juego de tanta trascendencia como este! Después de dos outs, Pacheco mostró su precisión con un hit entre short y tercera, y de inmediato Juan Carlos Torres se voló la cerca del jardín izquierdo.

La ventaja del Oriental por 2-0 era una seria advertencia con Luque en la colina, sin embargo, en el inicio del segundo episodio, Rubén Mateo gritó ¡aquí estamos!, enviando una pelota por encima de la pared izquierda estrechando la pizarra 2-1, y Yurandel con un doblete obligó a Luque a revisar su brazo izquierdo. La amenaza sureña de empatar el juego se desvaneció de inmediato al ser atrapado De Caster en segunda cuando Allen roleteó de bount alto al pitcher.

Enfrentando a la parte baja del line up granadino, el zurdo Teller supo resolver el otorgamiento de un boleto a Montes con un out, y en el inicio del tercero, una cuchillada del encendido Wuilliam Vásquez impulsó a Obregón que aprovechó un error en tiro del inicialista Torres para extenderse a posición anotadora, con el empate 2-2, dejando abiertas las puertas para en zigzagueo de lo intrigante.

TELLER SALE BOMBARDEADO

Eso creímos, pero el descontrol de Teller con boletos consecutivos a Ofilio y Pacheco facilitó una violenta arremetida de cuatro carreras. Hit impulsador de Torres, doble limpia bases de Donel Linares remolcando dos, y larga estocada de Yosmani Guerra estirando 6-2 la ventaja de los Tiburones, encandilaron a la multitud que llenó a reventar el parque oriental mientras Teller era reemplazado por Junior Téllez. El intento de Guerra de alcanzar la antesala fue frustrado por un buen out y las bases estaban despejadas cuando Janior Montes disparó el tercer doblete consecutivo del inning, pero el daño estaba hecho.

Como se esperaba, el zurdo Róger Luque aprovechó este apoyo para estabilizar su pitcheo, resolver dificultades con sangre fría y evitar que el Rivas mostrara alguna señal de vida. Mientras tanto, en el quinto, el Oriental agregó otra carrera, su séptima, con hit del incansablemente agresivo Torres, boleto a Linares y cohete impulsador de Yosmani, ampliando la diferencia.

Téllez estuvo permanentemente en problemas en dos entradas y un tercio, sin ser dañado, y después de atravesar un angustioso quinto inning, el manager Mesa envió a la trinchera a Samuel Estrada, quien también salió huyendo consecuencia de dobletes consecutivos por Torres y Linares, con el agregado de un error en tiro del jardinero izquierdo Vásquez, facilitando la octava carrera de los Tiburones.

El cuarto jonrón de Wuilliam Vásquez en el octavo movió la pizarra 8-3, pero no le importó a la  multitud, que dio la impresión de no enterarse. Sin embargo, cuando Luque perdió el control con dos outs otorgando dos boletos y Rivas se volcó con doble productor de dos disparado por Ramón Flores, sacando a Luque del escenario, y el hit de Feliz contra el relevista Jorge Bucardo, estrechó la pizarra 8-6, metiendo el futuro del juego en zona de peligro, se escuchó el masticar de uñas en las tribunas, y el vibrar de los nervios como cuerdas de guitarra. El ponche a Jimmy, cerrando el inning fue un buen calmante.

Pero Rivas no estaba muerto. Aprovechó el hándicap de seguir viendo a Bucardo y el temido Vásquez recibió base por bolas. Entró Cubillán con su látigo y sacó out a Mateo y De Caster, pero fue golpeado brutalmente por Luis Allen, quien salió de la nada para disparar ese jonrón de dos carreras que borró la diferencia y empató espectacular y dramáticamente el juego 8-8, ante la incredulidad de todos.

El Oriental malogró en el noveno una oportunidad estirada por el error mental de De Caster con un hombre atrapado y otro de Feliz en fildeo, llenando las bases con dos outs para Renato Morales, quien falló con elevado a segunda. La intriga se extendió hasta el hit de Campbell en el inning 11, proporcionándole un gran significado al taponeo de  José Luis Sáenz.

 

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