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A lo largo de la temporada regular de la Liga de Beisbol Profesional Nacional, LBPN, el nombre de Darwin Cubillán fue sinónimo inequívoco de dominio monticular. ¡Cómo impresionó el lanzador venezolano dominando a cuanto bateador se pusiera frente a él! Los rivales parecían chocar sus cabezas contra las paredes de tanta desesperación por no poder descifrarlo. En cada salida se mostró imbateable.

Cualquier bateador se miraba como una caricatura cuando en la colina estaba Cubillán. La pregunta de cada equipo que se enfrentó al Oriental de granada siempre fue: ¿cómo descifrarlo? No había manera, el matador siempre tenía lista su escopeta. Cada vez que él estaba en el montículo, en el home plate había un desfile de bateadores inutilizados por el pitcheo soberbio y mortífero del cerrador indiscutible.  

Tan grande fue su dominio, que durante la temporada regular no permitió carreras a lo largo de 29 entradas y un tercio, exhibiendo un impecable 0.00 de efectividad. Salvó 17 juegos y obtuvo una victoria en 24 relevos. ¡Toda una fiera! Su nombre ya quedó escrito en la historia del beisbol nicaragüense como el pitcher con más juegos salvados en una temporada.  Sin duda alguna, su incidencia para que el Oriental de Granada se clasificara directamente a la final fue mayúscula. Tanto que fue considerado el Jugador Más Valioso de la temporada regular de esta Liga Profesional.

No había manera de quitárselo. Siempre estuvo provocando asombro.

Se agotó la pólvora

Al iniciar la serie final, una de las principales atracciones sería ver a Cubillán en acción, pendientes de cada uno de sus lanzamientos, atentos a si extendería su dominio. Fue imposible en los primeros dos encuentros, el Rivas dominó por completo al Granada. El salvador no tenía nada que salvar.

En el tercer encuentro que ganó el Oriental 5-4, Cubillán obtuvo la victoria, pero pasó apuros en el noveno inning, algo raro en él. En el cuarto partido, que también ganó el conjunto de Granada empatando la serie 2-2, al “matador” la fabricaron su primera carrera. ¿Cómo? ¿A Cubillán? Sí, al mismo de la racha de más entradas sin permitir carrera. La explicación es sencilla: no es perfecto.

En el quinto desafío, el domador de bateadores volvió a mostrarse vulnerable. Entró con el partido 8-6, dominó a Mateo y De Caster, pero Luis Allen le conectó un cuadrangular de dos carreras que empató el juego. Esta vez el salvador tenía un juego que salvar, pero no pudo. Insisto: no es perfecto.

Hoy se reanuda la serie, y seguramente, de ser necesario, Marval no dudará en utilizar a Cubillán para salvar el juego, porque aunque no es perfecto, es un gran cerrador. De eso no hay duda.

 

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