•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Una noche frenética de pasión y locura se vivió en Rivas. El Estadio Yamil Ríos Ugarte de la ciudad sureña se vistió de gala, no era necesaria una alfombra roja, todas las graderías desde el norte hacia el sur, y el palco central estaban teñidos de naranja, una marea total de gente se hizo presente en el coloso sureño para apoyar a los Gigantes de Rivas en el sexto juego de la final de la Liga de Beisbol Profesional Nacional, LBPN.FOTO: MELVIN VARGAS.

No había espacio para una hormiga, menos para los granadinos que brillaron por su ausencia. Los locales hicieron respetar su casa. Desde tempranas horas se adueñaron del estadio. Se anunció el lunes que la taquilla estaría abierta desde las 9 de la mañana y la respuesta se tradujo en una multitud que posiblemente alcanzó los 10 mil aficionados, contando incluso aquellos que estaban detrás de la barda.

Regresó Cabrera

Desde las 3 de la tarde el estadio ya estaba lleno. Pero como nadie se quería quedar afuera, algunos pudieron entrar aunque estuviesen de pie. Nadie quiso perderse el desafío. En el terreno de juego, los jugadores sureños mostraban un semblante de tranquilidad y relajación, no parecía que estaban a solo un triunfo de conquistar el título.

Jimmy González bailaba al ritmo del reggae que sonaba en los parlantes, mientras las chicas latinas animaban la función bailando con sus esculturales cuerpos y robando miradas desde el dogout rivense. En tanto, Ramón Flores hacía de periodista entrevistando a la gente a través de los micrófonos de una radio local.

Sorprendió ver nuevamente a Everth Cabrera. El nica, quien se encuentra en proceso de rehabilitación, ya perdió el miedo total al público y ha vuelto a sonreír. Se le ve más tranquilo, con ganas de respirar beisbol, este deporte que lo llevó al estrellato, pero que a la misma vez lo ha hecho tocar fondo por el caro costo que es la fama.

Cabrera platicó un rato con el cubano Omar Linares. La charla duró un poco más de 20 minutos, el ex Grandes Ligas le comentaba su deseo de recuperar condiciones físicas y darse un año de descanso para ello. “Quiero jugar en el invierno”, explicaba Cabrera.LA MASCOTA DEL EQUIPO SUREÑO.

Comenzó el desafío a las 6 de la tarde y un estallido de júbilo explotó en las graderías. El ataúd con un tiburón anunciaba el entierro de los granadinos, aferrados a conseguir un milagro de resurrección.

  • 10 mil aficionados aproximadamente se congregaron en el estadio Yamil Ríos Ugarte de Rivas.

El ataúd con el tiburón le puso color al partido.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus