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De niño, el pelotero Alger Hodgson Allen solía ir a los campos de beisbol a ver cómo su mamá jugaba softbol, hasta que a los 8 años dejó de observar solamente y empezó su carrera como jugador del deporte rey del país, sin imaginarse que ocho años después sería firmado por una organización del mejor beisbol del mundo.

Tiene apenas 16 años, lanza una recta que según reportes alcanza las 94 millas por hora, es dueño de una estructura física que podría llevarlo lejos en este deporte y actualmente se encuentra en República Dominicana, donde el pasado 12 de enero firmó el tan anhelado contrato con la organización de los Bravos de Atlanta, equipo que ha creído en su potencial.

Así comenzó

Guiado por el ejemplo de su madre, Luzette Allen, una mujer amante del softbol, Alger dio sus primeros pasos como pelotero en las ligas de Laguna de Perlas, su lugar de origen. El talento del muchachito era evidente y pronto empezó a jugar fuera de su territorio, en otros departamentos de Nicaragua.

Su nombre empezó a sonar fuerte. Su fortaleza física y la velocidad exhibida en cada uno de sus lanzamientos lo sacaron a flote, catapultándolo a la notoriedad. Fue después una de esas demostraciones de gran dominio monticular que los scouts de la Academia MVP Rivera Sport, atraídos por la fortaleza del brazo de Alger, hablaron con él y con sus padres, para que formara parte de dicha academia y así pulir su talento.

“Tenía 14 años cuando llegué a la academia. Recuerdo que cuando inicié tiraba la bola a 80 millas por hora, pero con el pasar del tiempo y el esfuerzo puesto durante los entrenamientos, aumenté la velocidad hasta llegar a tirar, de manera sostenida, 94 millas”, aseguró el joven prospecto.

Así como aumentó su velocidad también creció su madurez. Incrementaron también las esperanzas de llegar lejos y las ansias de batallar sin descanso para salir de la pobreza, buscando un establecimiento duradero en las altas esferas del beisbol, un deporte cargado de imprevistos.

Una vez mejorado su talento, Alger fue llevado a República Dominicana, nación en la que, según él, “existen más posibilidades de ser firmado por un equipo de las Grandes Ligas”. Establecido en aquel país, el muchacho de Laguna de Perlas realizó varias pruebas, en las que su talento fue muy evidente para los scout de la organización de los Bravos de Atlanta.

“Desde que vine aquí (República Dominicana, año 2015) he trabajado fuerte. Hice muchos tryout (pruebas) y también oraba mucho al Señor para que me ayudara”, cuenta el prospecto, que en ocasiones   lanza la pelota entre 95 y 96 millas por hora.

Su talento y persistencia le dieron resultado, pues el 12 de noviembre del año pasado recibió la noticia de su firma y dos meses después estampó su rúbrica en el contrato que lo introdujo en las filas de los jóvenes talentos de los Bravos de Atlanta.

Una vez cumplida la misión de firmar con un equipo de Grandes Ligas, Alger está claro de que aún le queda mucho camino por recorrer, que la aventura apenas comienza y que la cúspide está lejana, pero no imposible de alcanzarla.

 

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