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Si Darío hubiera visto a los Gigantes de Rivas coronarse campeones de la XI Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN) y la algarabía que esto provocó, seguro habría escrito una nueva versión de su encantadora ‘Marcha Triunfal’:

¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los ruidosas vuvuzelas, los gritos anuncian que hay festejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los campeones.

Ayer, con el Roque Tadeo Zavala repleto de almas anhelosas de un campeonato, sin espacio para colocar un alfiler, los siempre temidos Gigantes de Rivas derrotaron al Oriental de Granada en el séptimo juego de la gran serie final.

¡Cómo tembló la ciudad de Rivas cuando se acabó el juego! No era para menos, pues el conseguido ayer era el segundo campeonato en las últimas tres temporadas para los sureños, quienes en un alarde de competitividad han estado presente en las últimas tres series finales de la LBPN, mostrándose en todo momento como rivales difíciles de vencer.

Los Gigantes llegaron por primera vez a la gran final en la temporada de 2013-2014, consiguiendo el campeonato tras derrotar a los Indios del Bóer. En la edición siguiente, la de 2014-2015, volvieron a llegar a la final, pero esta vez los capitalinos se quedaron con el título.  

Anoche, en un partido cargado de emociones como todos los de la serie, los de Rivas regresaron a la cima del beisbol nacional, estableciendo lo que podría llamarse una hegemonía rivense.

Frustración en Granada

Mientras en Rivas aún suena la melodía del triunfo, en Granada todo está quieto, en silencio. No hay manera de reír cuando se ha perdido un campeonato, principalmente cuando se vio frustrado el intento de conseguirlo por primera vez. ¡Cómo duele estar tan cerca de la cúspide y luego caer al precipicio sin haberla alcanzado! Eso sintió el Granada tras la derrota de ayer.  

Los sultanecos han estado presentes en tres finales de la LBPN. La primera en la temporada de 2009-2010, la segunda en la de 2012-2013 y esta última. En todas se han quedado con el título de subcampeón. Primero cayeron ante León, luego ante el Chinandega y ayer no pudieron contra los Gigantes. Sigue la sequía.

Anoche, los granadinos intentaron lograr la hazaña por primera vez, pero el Rivas se los impidió. Por eso hoy todo amaneció gris en Granada, todo permanece en silencio. No hay campeonato que celebrar.

 

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