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La vida es un campo minado y cada uno de nosotros lo atraviesa zigzagueando, combatiendo defectos y cultivando virtudes, dejando huellas con diferentes características, unas más profundas y visibles por la trascendencia que alcanzan, que podríamos llamar estimulantes, otras más leves, casi inadvertidas, y algunas, o muchas, producto de nuestra imperfección, que van al rincón de los “daños que deseáramos ocultar”. Siempre he estado claro de que nadie batea mil puntos, y que el trazado de huellas perdurables más allá del paso del tiempo y las embestidas del viento es lo que te hace merecedor de ser recordado.

Esta noche, el acto de Premiación 2016 de la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN), está dedicado al Dr. Carlos Reyes Sarmiento, quien llegó a su gran motor. Justo reconocimiento y una muestra de agradecimiento, a quien le proporcionó forma y fondo a este organismo en permanente crecimiento. 

Le inyectó vitaminas

Al entrar los años 70, existía el Círculo de Cronistas Deportivos. Se reunían ocasionalmente, apoyaban algunos eventos y nunca consiguieron consistencia. Mas adelante, entre la oscuridad, un proyecto llamado pomposamente Academia de Cronistas Deportivos fue tan fugaz como la única premiación que hicieron. Después otros esfuerzos meritorios, pero sin alcanzar la dimensión requerida. Fue Carlos quien le “inyectó suficientes vitaminas” a la Asociación que hoy preside exitosamente Moisés Ávalos, su brazo derecho durante mucho tiempo. Eso explica por qué fue su cabeza durante 19 años, llegando a instalarse como Secretario General de la Federación de Periodistas Deportivos de América.

Conocí a Carlos en los pasillos de la Escuela de derecho de la UCA antes de ingresar decididamente en la crónica deportiva, una oportunidad que estuvo cazando, con la fe y la perseverancia que recomienda Picasso. Podríamos decir que la forzó y la atrapó para sujetarla firmemente entre los dientes por encima de los bombeos de su corazón. Previamente, estuvo intentando llegar a convertirse en sacerdote. ¿Pueden imaginarlo en un púlpito?

La satisfacción hincha

Hombre franco, trabajador de tiempo completo, capaz de enfrentar cualquier tipo de dificultades y no arrugarse ante los retos, Carlos Reyes se fue abriendo paso mientras fortalecía la asociación, combinando sus esfuerzos con el trabajo para él apasionante de la locución deportiva, tan es así, que no lo ha abandonado desde su inicio ruidoso en 1975, cuando la jefatura estaba en manos del irrepetible Sucre Frech, con el impulso de Julio “El Porteño” Jarquín, José Castillo Osejo, Armando Provedor, y el avance de Pepe Ruiz. El abogado saltó del estrado al micrófono.

Poco a poco, esta asociación que ahora lo abraza  agradecida, se fue imponiendo como organización y obteniendo respeto por su accionar y logros. Huellas trazadas por Carlos Reyes, como lo son estos seminarios y la presencia en eventos internacionales. Contó Carlos con un “escudero” muy aplicado como lo fue Moisés Ávalos, y esa es otra huella. 

Esta noche, mientras suba al escenario para recibir el reconocimiento por el trabajo realizado y la utilidad comprobada, Carlos Reyes seguramente estará mirando imaginariamente hacia atrás sin temor a convertirse en una estatua de sal, identificando sus propias huellas, hinchado por la satisfacción. Pudo ser un sacerdote, se graduó como abogado, pero estaba escrito que sería un cronista deportivo con vocación de dirigente y conseguiría ser incidente. Tomó la decisión correcta, y le puso sello.

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