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¡Cómo oculta el Barsa sus contrastes en funcionamiento con resultados favorables! Si lo importante es ganar, no importa cómo, Luis Enrique debe estar durmiendo tranquilo; si el principal mandamiento azulgrana sigue siendo no solo jugar bien sino con brillantez, y por supuesto vencer, el técnico debe estar padeciendo de insomnio, rascando su cabeza, o golpeándola contra la pared.

Ayer en el Nou Camp, entre el entusiasmo de una multitud que celebra el liderato en solitario con un partido menos, el Barcelona se impuso 2-1 al Atlético de Madrid que terminó con 9 hombres y un lesionado, con goles de Lionel Messi soltando las cadenas, y de Luis Suárez, mientras el agitado Neymar, el tercer “diente” en el ataque catalán, quedaba en deuda respecto a su contacto con las redes sin hacer goles.

EQUIPO EXPERTO EN REMONTAR

Otra rareza: el Barsa que perdía 0-1, le dio vuelta a la pizarra 2-1 estando parejos 11-11 en el terreno, pero después de la expulsión de Felipe Luis por clara y peligrosa agresión a Messi en el minuto 45, agregando la de Godín por segunda tarjeta amarilla en el 65, y la lesión de Augusto, el Barsa fue durante la mayor parte del segundo tiempo, un equipo disfuncional, irreconocible, aunque tuvo algunas oportunidades frente a Oblak, el arquero de la Liga más difícil de perforar.

Vimos algo de eso frente al Bilbao en la Copa, y en otros juegos. El Barcelona acorralado de entrada, sin pelota y sin ideas sobre el arte de la recuperación, ansioso buscando una brújula orientadora, desconectado de su línea de fuego. Pueden creerlo, pero durante los primeros cuatro minutos, el equipo de Luis Enrique, no atravesó la raya central, permaneciendo en su campo, necesitado de una excelente atajada de Bravo rascando el travesaño, sobre un zurdazo de Saúl en el tercer minuto.

KOKE ALTERA NERVIOS

Decidido y desequilibrando, el Atlético siguió presionando y en el minuto 10, el gol de Koke, recibiendo destapado en el corazón del área, un trazado de Saúl. El remate rasante fue potente inutilizando el esfuerzo de Bravo al lado correcto. Los defensores azulgrana se quedaron viendo sin reclamos a Jordi, quien falló por la izquierda en un intento de cierre y bloqueo, quedando fuera de foco. El sistema nervioso del Nou Camp, se alteró.

Ese gol, funcionó como despertador y el Barsa comenzó a reencontrarse con el accionar de Neymar por la franja izquierda, Messi batallando contra multitudes por la derecha, y Suárez necesitado de ser habilitado por el centro, mientras Iniesta frenaba, organizaba y se proyectaba como un farol en la neblina. En el minuto 31, el gol de Messi. Una rápida conexión entre Neymar y Jordi, fabricó espacio en el área para la aparición del argentino, quien con clara recepción, dibujó un navajazo junto al poste izquierdo de Oblak para el 1-1 revitalizante.

SUÁREZ VOLTEA LA PIZARRA

Un rato más tarde, en el minuto 39, una entrega larga de Danny Alves facilita la fuga de Suárez después de un buen arranque, logrando resolver por la derecha sobre la salida de Oblak, estableciendo el 2-1, que no se alteraría.

La expulsión de Felipe Luis midiendo sus tacos con elevación de pierna en el muslo de Messi, y la de Godín, que jugaba bajo advertencia, por una segunda amarilla, debilitaron al Atlético, que recurrió a su extra de garra para buscar el empate con semejante desventaja, y casi lo consigue con la gran jugada de Carrasco, entrando al área puñal en mano, exigiendo una atajada milagrosa de Bravo con el pie.

Solo así pudo el Barsa meter los tres puntos en el bolsillo, elevarse a 51, y comandar la Liga en solitario, con un partido pendiente. Pese a que el equipo azulgrana suma puntos con victorias, uno se pregunta: ¿estará durmiendo Luis Enrique?

 

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