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Comenzó atropellándolo y terminó estrangulándolo. Por 6-1, 7-5 y 7-6, el serbio Novak Djokovic liquidó al batallador escocés Andy Murray, conquistando por sexta ocasión el Abierto de Australia, primer Grand Slam del 2016. Djokovic le aplicó a Murray el tratamiento adecuado después de haberle doblado las rodillas y agrietado sus pretensiones, con el rotundo 6-1 en el primer set. Arrebatarle incluso un juego que Murray ganaba 40-0, fue una demostración de superioridad aplastante.

MURRAY MURIÓ PELEANDO

Ha sido admirable pese al revés sufrido, la valiente respuesta de Murray a la agresividad sostenida de Djokovic en los últimos dos sets, siempre cuesta arriba, tropezando necesitado de un revés más preciso, pero reaccionando sacándole extra a sus piernas para ir a la red o buscar disparos cruzados dificilísimos, forzando incluso el tie-break. Murray dejó constancia de su gama de recursos, pero no los suficientes para desajustar a un tenista que roza la perfección, adjudicada a Federer hace unos años.

A la superioridad de Djokovic sobre cualquier adversario, se agregaba el desgaste sufrido por Murray mientras eliminaba al canadiense Raonic en una batalla feroz, y sobre todo, un día más de descanso. Igual que frente a Federer en la semifinal que dominó en cuatro sets, Djokovic entró a la cancha enfurecido, en una etapa de ablandamiento que tan bien le está funcionando.

MOSTRANDO SU MAESTRIA

Sólido en el fondo, preciso en sus trazados, rápido para ir adelante, efectivo en los boleos largos, con el antídoto requerido para los cortes que le enviaban, levantando pelotas bajas con el uso de “top spin”, bolas raspadas adecuadamente, Djokovic estuvo manejando una geometría destructiva, apretando tuercas cuando las circunstancias lo exigían, hasta edificar su primera victoria de Grand Slam en este 2016. Ofreció un curso de tenis, para quienes gustan jugar y ver este deporte. Un maestro reconocido como el mejor del mundo.

¿Será este el año en que Djokovic pueda ganar los cuatro grandes? El serbio todavía no gana el Abierto de Francia que se juega en Roland Garros, aunque ha sido tres veces finalista siendo vencido dos veces por aquel Nadal que no ha reaparecido, y una vez por Wawrinka, el año pasado. Este triunfo en Australia, es el tercero consecutivo de Djokovic después de triunfar en Wimbledon y en el Open de Estados Unidos contra Federer. Así que en la próxima parada, Paris 2016, Novak necesitará alcanzar su punto de ebullición.

Tratar de tumbar al “Monstruo”, ese es el reto para la nueva generación de pistoleros, y los viejos todavía con mecha.

 

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