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La nueva figura del boxeo nicaragüense, Román “Chocolatito” González,  surgió impetuosa en el año 2005 abriéndose paso vertiginosamente hacia la notoriedad construyendo una racha de 20 triunfos en el casillero de las 108 libras, 17 de ellos por nocaut. Fue entonces que apareció como retador del japonés Yutaka Niida el 15 de septiembre del 2008, por el cinturón de las 105 libras. Tuvo que someterse a un sacrificio llamativo para hacer esa reducción peso nunca antes experimentada.

La victoria por nocaut técnico en cuatro asaltos en Yokohama, le permitió coronarse en la categoría más pequeña que existe, y más adelante, el 24 de octubre del 2010, noquea en apenas dos asaltos al azteca Francisco Rosas y es instalado como campeón interino de la AMB en las 108 libras. El salto del argentino Juan Carlos Reveco a las 112 libras, deja vacante el título oficial, y la Asociación le otorga reconocimiento a Román como jefe del casillero mosca ligero, en el cual se establece rápido realizando cinco defensas.

El 5 de septiembre del 2014, Román conquista su tercera corona, ahora en las 112 libras en el territorio del CMB, noqueando técnicamente al difícil japonés Akira Yaegashi en Tokio, confirmando su gran calidad. Sin embargo, el gran impacto lo provoca cuando todas las miradas estaban detrás de cada uno de sus movimientos, acribillando al mexicano Edgar Sosa en el Fórum de Inglewood y al hawaiano Brian Viloria en el Garden de Nueva York, mientras es colocado como número uno en el ranking de los mejores libra por libra, reemplazando a Floyd Mayweather. El agresivo multi-recursos pinolero, se había llegado a convertir en una pequeña empresa de demoliciones.

ESA MEZCLA ADMIRABLE

Juntar punch matador con destreza indescifrable y fiereza incontrolable, te hace alguien especial entre las cuerdas. Un fuera de serie sin exagerar. Román “Chocolatito” González sigue convenciendo, levantando polvaredas de asombro  con una superioridad que podría llegar a ser aplastante en las categorías pequeñas. Aun quienes lo hemos visto avanzar firmemente paso a paso por la carretera del progreso, nos rascamos la cabeza admirados de su grandeza.

¿Quién no amaneció impresionado por el brillante show de agilidad, determinación y fuerza ofrecido por Román contra Sosa? Imposible permanecer indiferente a semejante lucidez y capacidad de destrucción. Aunque moviéndose en las categorías peso pulga, lo que obliga a los expertos a utilizar lupas, Román, estaba en ruta hacia un reconocimiento superior, el mejor de todos.

¿Cómo pelearle a Román? es la mayor intriga imaginable en el boxeo actual. Es la misma pregunta que se hacía todo aquel que enfrentaba a Floyd Mayweather, pero con un agregado en “Chocolatito” que dificulta más la respuesta, y es su facilidad para darle forma eficaz y ruidosamente a ofensivas que terminan siendo destructivas. El desarme hecho a Sosa en ese segundo asalto, casi de academia para un atacador, fue una muestra de eso.

Peleador limpio, sin amarres, no especulativo, Román confía en las combinaciones de sus golpes, sacándole el máximo provecho a ese jab hiriente y pesado que le permite abrir ataques, y el acompañamiento oportuno y preciso de esa derecha experta en enviar mensajes macabros, que ahora aparece con las necesarias repeticiones para provocar pánico. Frente a Román, se necesita subir al ring con un plan de fuga.

UNA IMAGEN AGIGANTÁNDOSE

La incursión de Román en el interés de HBO, le abrió espacio para mostrarse al mundo y poder llegar a ser correctamente valorado, algo muy difícil en esas categorías pequeñas. Ese reconocimiento como mejor púgil libra por libra en el planeta boxeo, lo dice todo respecto al reconocimiento conquistado.

Después de ver cómo derrotó a Viloria superando un inicio inesperadamente desconcertante, es natural preguntarnos ¿Quién podría complicar a este Román evolucionando, cada vez más preciso, firme y autoritario? Ni siquiera “El Gallo” Estrada es visto como temible amenaza, porque con el conocimiento de las dificultades que se presentaron en la primera pelea, el nica lograría resolver todas las propuestas. Se habla de Ioka, de Inoue. No importa quién sea.

Cuando tenía 14 años, González fue a un gimnasio de boxeo cuando su interés se hizo más grande. Fue en el gimnasio donde conoció a Alexis Argüello, miembro del Salón de la Fama,  excampeón mundial en tres divisiones. Argüello, el boxeador más grande de Nicaragua en la historia y un héroe nacional, trabajó con muchos boxeadores jóvenes después de su retiro del ring. Pero vio algo especial en González, a quien tomó bajo su tutela y lo formó como un aficionado  en los primeros días de su carrera profesional.

Frente a Brian Viloria, ¡qué impresionantemente agresivo combinando rapidez, precisión y contundencia, se mostró anoche Román “Chocolatito” González en otra faena de destrucción, terminando en el noveno asalto con el valiente hawaiano! Indefenso de espaldas a las cuerdas, recibiendo un castigo que el referee, impulsado por su piedad, consideró innecesario, Viloria fue auxiliado entre las brasas.

CASO ÚNICO DE ALGUIEN GRANDIOSO

Entre los asombros que rodean el proceso evolutivo de Román “Chocolatito” González, está “la ganga” de no haber forzado grandes inversiones en la contratación de entrenadores, algo hasta hoy necesario en cada uno de los peleadores nicaragüenses con fuertes proyecciones, incluyendo el “as” de espadas, que Alexis Argüello, quien pasó por varias manos que sin ser las de Rodín, lo esculpieron moldeando su estilo aplicando correcciones adecuadas.

Que un peleador de tantos recursos, capaz de aplicar variantes para hacer modificaciones entre las brasas, no ha obligado a grandes inversiones para su adiestramiento, asombra. El humilde Arnulfo Obando, responsable de su preparación, duerme tranquilo mientras uno se pregunta: ¿Con cuál otro hubiera funcionado mejor?

Alí, igual que Leonard, dependió de Dundee, en tanto Oscar de la Hoya se vio obligado a contratar varios “escultores” en una gruesa inversión, y Manny Pacquiao sacó provecho de la sabiduría de Freddie Roach. Olivares, Zárate y Zamora, contaron con el aporte valioso de “El Chilero” Carrillo y Arturo “El Cuyo” Hernández. En determinado momento, el magistral Ray “Sugar” Leonard, creyó no necesitar de Dundee, y tuvo que regresar corriendo a recuperar sus servicios.

Miguel Angel Rivas, nuestro inolvidable “Kid Pambelé”, fue quien le comenzó a enseñar el abecedario del boxeo al explosivo flaco con aguante de roca y golpe de martillo. Igual que ocurrió con Eduardo “Ratón” Mojica cuando llegó el momento de enfrentar a Chartchai Chionoi, y se decidió colocar al frente de su preparación a Toño Aznar, Alexis pasó a las manos del mexicano Pepe Morales antes de retar al “Ñato” Marcel. Después, siguió Ramón “El Curro” Dossman, quien fue el más incidente de todos, Tally Torres, Al Silvany, “El Cuyo” Hernández y Eddie Futch.

Román ha estado entre Gustavo Herrera y Arnulfo Obando, es decir, un sencillo y poco costoso material casero, no propiamente escultores de reputación, pero consiguiendo un avance de ribetes espectaculares. Ese tiene que ser el mayor de los asombros.

 

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