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Cuando nació su primer hijo, Reymundo Leytón, otrora beisbolista de primera división, no dudó en darle a su unigénito, como primer regalo, un bate, una pelota  y un guante de beisbol, lejos de imaginar que esa criatura, a quien nombró Brandon Steven Leytón Alonso, llegaría a firmar un contrato con un equipo de Grandes Ligas.

El muchacho, ahora de 17 años y originario de León, pactó con la organización de los Diamondbacks de Arizona, y ha empezado la carrera por proyectarse como un gran short stop y por añadirse a la lista de nicaragüenses que han jugado en el mejor beisbol del mundo.   

En su infancia

Desde muy temprano, inspirado por el ejemplo de su padre, Brandon se enamoró del deporte rey del país y prometió algún día convertirse en pelotero. “Mi papá influyó mucho en mi pasión por el beisbol. De chiquito siempre me gustaba ir con él a los estadios, me llamaba la atención verlo  jugar. Mi padre fue mi inspiración”, cuenta Brandon, evidentemente emocionado por el enorme paso que ha logrado dar en busca de sobresalir en el beisbol profesional.

Por su parte, Reymundo asegura que le gustaba llevar a su hijo a los estadios. “Yo lo llevaba siempre conmigo, sin importar a dónde fuera el juego. Antes de cada partido entrenaba con él. Le daba un guante y lo ponía a fildear, a que atrapara los rolling que bateaba”, cuenta, atravesando el valle de los recuerdos imperecederos.

El idilio de Leytón con el beisbol era tan notorio que sus padres lo introdujeron en pequeñas ligas, desde donde el muchachito se proyectó hasta ser seleccionado nacional Sub-15 y representar a Nicaragua en un Mundial de esa categoría. También participó en un Campeonato Panamericano en Honduras y una Serie de las Américas, torneo en el que fue el mejor short stop y formó parte del All-Star.  

Su talento le abrió las puertas del Campeonato de Primera División “Germán Pomares”, donde jugó como campo corto del equipo de León.  “Llegar a ese nivel fue un reto para mí, porque yo tenía 16 años y ya no estaba jugando con peloteros de mi edad, sino con otros mayores que yo. Fue una experiencia que me ayudó mucho, sobre todo para adquirir valentía”, dice Brandon.

Poco a poco se fue abriendo paso hasta llegar a ser firmado por los Diamondbacks de Arizona, organización cuyas pequeñas categorías le servirán de escenario de proyección, y desde donde espera escalar a la cúspide de las Grandes Ligas.

Campo corto de vocación

Cuando empezó a jugar, Brandon se desempeñaba en el jardín central, hasta que sintió las ganas de jugar en las paradas cortas. “Como a los doce años sentí un amor, un deseo de jugar esa posición, me gustaba ver las jugadas de doble play, atrapar los batazos de rolling. Sentí que había más emoción en las posiciones del Infield”, narra el joven pelotero leonés, quien se considera un “obsesionado por el short stop” y admirador de los ex Grandes Ligas Omar Vizquel y Rafael Furcal, además de los nicas Everth Cabrera e Iván Marín.

Interesados

De acuerdo con Julio Sánchez, scout de los Diamondbacks de Arizona en Nicaragua, la organización está muy interesada en el nica, al punto de solicitar que no estuviera mucho tiempo en suelo pinolero, sino que se fuera a República Dominicana, país en el que buscarán mejorar las condiciones físicas de Brandon, sometiéndolo a exámenes físicos y a una mejor alimentación.

Ese interés de Arizona por el pinolero se debe a que “lo han venido observando desde hace tres años”, y lo consideran un pelotero habilidoso que tiene “un buen brazo, buena velocidad, habilidad para fildear y un buen bateo que podría mejorar según aumente su masa muscular”, asegura Sánchez.

Además de esas habilidades, Yader García, representante de Brandon, considera que su muchacho “tiene buen tacto y que es capaz de hacer jugadas de Grandes Ligas en el short stop”.

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