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En la construcción de una paliza atroz, la ofensiva del Barcelona agitada por el incansable Neymar, con el aporte del cañoneo exhibido por Luis Suárez y Lionel Messi, ha sido estrepitosa. Antes de la expulsión de Mustafi en el minuto 46 del primer tiempo, por derribar a Messi, falta sancionada con un penal que falló Neymar contra el poste, el Barsa estaba adelante 3-0. Después, con un hombre menos, el Valencia fue atropellado en la segunda etapa con cuatro goles que sellaron el 7-0, impensable en los cálculos previos.Messi aportó al triunfo con el triplete.

Había preocupación alrededor del Barsa. Conseguía resultados favorables, a veces hasta claros, pero no convencía. Carecía de aquella fluidez con facilidad para fabricar magia que lo encumbró hasta las esferas de la grandiosidad. Ganaba imponiendo el peso de su presencia dependiendo de chispazos. Para eso contaba con el personal requerido. La destreza intacta de Iniesta, las maniobras imprevisibles de Messi, el olfato de ese tigre en el área que es Luis Suárez, y la capacidad para desequilibrar de Neymar. 

FUTBOL ELECTRIZANTE

Era necesario una actuación convincente, y la logró en un primer tiempo electrizante, continuándola hasta el final. El disparo de Messi al travesaño en el minuto 43 y la falla del penal por parte de Neymar en el breve descuento, impidieron una diferencia más abultada que el 3-0 en ese trayecto. Al quedar el Valencia debilitado sin Mustafi, el Barsa se adueñó casi por completo del terreno, del balón y del qué hacer y cómo hacerlo, agregando cuatro goles en la fase de cierre, que sentenciaron esta semifinal. No hay forma de imaginar cómo podría el Valencia salir de hoyo aun jugando en casa, o en el patio trasero del infierno.

Una rareza, es que el mejor jugador visto sobre la cancha entre la brillantez del Barsa, el brasileño Neymar en acelerado proceso evolutivo, se quedó sin marcar. Cuatro estocadas de Luis Suárez, sin la menor duda el mejor “9” del planeta futbol, y tres de Messi, sin excederse en el esfuerzo, sacándole provecho a las oportunidades, sepultaron al Valencia y dejaron al equipo azulgrana con pasaporte hacia la final contra el ganador del duelo Celta-Sevilla.

ASI FUE EL DESBORDE

El primer gol en el minuto 6, fue logrado con remate de derecha de Luis Suárez, recibiendo de Neymar quien robó un balón, maniobró y realizó el trazo; el segundo, también de Suárez, recibiendo un pase hacia atrás de Vidal quien tomó una pelota larga elevada por Busquets; a los 43, el tercero, remate de Messi llegando desde atrás, sobre una entrega rasante de Suárez con el tacón, después de ser habilitado por Iniesta. Antes del descanso, Neymar falló un penal dudoso que provocó la tarjeta roja a Mustafi.

El atropello se facilitó más en el segundo tiempo. Messi a los 32 y los 74 minutos agrandó la diferencia 4-0, pero la voracidad azulgrana no estaba saciada. Suárez con un cabezazo y un derechazo que pegó en el poste y entró, anotó dos veces y selló el 7-0. Fue uno de esos juegos en los que el Barsa da la impresión de ser invencible.

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