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El Clásico del futbol nacional, que ha perdido brillo desde que el Real Estelí ha pasado por encima del Diriangén, revivirá mañana en el estadio Cacique. Está previsto para que despegue a las 3:00 de la tarde, bajo una serie de medidas de seguridad que incluye un cordón policial y acceso para las barras en puertas diferentes para evitar choques.

La confrontación se vivirá en el terreno de juego, ojalá sea un partido limpio, propositivo y con goles. De eso se deben encargar los protagonistas, 22 futbolistas cuya asignatura será establecer su filosofía. Los de casa defienden el honor de su afición y tres puntos que les vendrían bien a la altura de la cuarta fecha del torneo.

Los visitantes no serán simples turistas. Llegan a Diriamba con el objetivo de llevarse tres unidades valiosas, un tesoro que representaría su continuidad en la primera plaza del Clausura. Ferretti, que permanece empatado con los norteños con 7 puntos, juega esta tarde (3:00) contra el Real Madriz y aspira arrebatar la cúspide.

Mario Reig, timonel de los diriambinos, es creyente de puede frustrarle los planes a su homólogo Otoniel Olivas. Lleva poco tiempo al frente del equipo, pero considera que han hecho el trabajo necesario durante los entrenamientos para salir airoso.

“La actitud de los jugadores ha sido buena en las prácticas, han implementado mi filosofía adecuadamente, aplican las ideas que les he transmitido y aunque no decido cuál será el once que saltará de inicio al terreno de juego, todos los que están disponibles sabrán cumplir con las exigencias”, manifestó el técnico.

Aunque asegura que no siente presión, Reig está consciente que la pimienta la pondrá la afición, por lo cual no debe fallar. El detalle es que no depende solo de él y sus pupilos. Al frente estarán los estelianos, ese equipo que sucumbió en semifinales del pasado Apertura contra los Caciques y que pretende sacarse la espina invadiendo territorio ajeno. 

Los más recientes Clásicos no han quedado a deber, posiblemente los aficionados norteños piensen lo contrario siendo que en las semifinales Estelí se fue con las manos vacías. Sin embargo, la batalla se ha quedado en el campo y no en las gradas, mañana debería prevalecer el ambiente futbolero y no las guerras entre barras que opaca la fiesta del futbol.

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