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¡Qué mal se vio Cuba en esta Serie del Caribe! Fuera de foco diría un fotógrafo. Sin posibilidad de fabricar otro milagro como se logró en el 2015. En esta ocasión, su única victoria fue sobre un equipo dominicano inesperadamente deshilachado. El año pasado, Cuba, representado por Pinar del Río reforzado, reaccionó espectacularmente sacando su corazón de las cenizas, y con tres triunfos consecutivos, obviamente un alarde, dejó a los rivales con la boca abierta. Frederich Cepeda fue el Más Valioso, y cuatro cubanos se metieron en el All Star pistola en mano: el segunda base Yulieski Gourriel, el antesalista Luis Yander de la O, ahora un aspirante a big leaguer, el relevista Héctor Mendoza, y por supuesto, Cepeda.

Yulieski con el cañonazo

Regresando Cuba a la exigencia de la Serie del Caribe, le tomó un tiempo “ambientarse” después de un inicio borrascoso, pero terminó prevaleciendo, superando 3-2 a México con el jonrón decisivo de Yulieski, quien hizo recordar varios estacazos históricos: el hit del pitcher Gaspar “Curro” Pérez contra Estados Unidos en el Mundial de 1969; el doble trancazo de Marquetti en el mismo turno, también frente a Estados Unidos en el Mundial Nica de 1972; el jonrón de Antonio Muñoz sepultando a Japón en 1980; el de Lourdes Gourriel en el Mundial de 1988, y tantas otras cuchilladas de Casanova, Kindelán, Linares y otros.

La última vez que un verdadero equipo de la Liga Profesional cubana se fajó en la Serie del Caribe genuina fue en 1960, precisamente su última edición, antes de la suspensión del profesionalismo en la isla, un error que el presidente Chávez no cometió en Venezuela. Ese equipo cubano, Elefantes de Cienfuegos, fue dirigido por Tony Castaño y contaba con Don Eddy, Román Mejías, George Altman, Ossie Álvarez, Leonardo Cárdenas, Borrego Álvarez, Tony González, Camilo Pascual, Pedro Ramos y Orlando Peña. 

Armarse para competir

Por lo que acabamos de ver, este derrumbe cubano indica que se necesita tiempo para poder confeccionar un equipo verdaderamente competitivo. A diferencia de los equipos cubanos que ganaron el título en siete de doce Series del Caribe entre 1949 y 1960, estos de ahora no cuentan con peloteros importados. Aquel Almendares de 1949, tenía a Sam Jethroe, Al Gionfrido, Monte Irving, Eddie Wright , Mike Sandlok y Eddie Wright como agregados importantes. Hoy, otros equipos llegan con jugadores cubanos, y Dominicana presenta a ocho grandes ligas activos. La desventaja de Cuba es muy fuerte.

La semana pasada, los scouts vieron en acción durante una demostración para hacer evaluaciones a una docena de peloteros cubanos santiagueros que viven en Santo Domingo, y el equipo en competencia, además de cero importados, no contó con ningún pelotero cubano moviéndose en las menores. Cuba no puede seguir así por este torneo, y mucho menos en El Clásico, después de haber sido finalista en su primera versión. Si no encuentran la forma de fortalecerse, sin tener que alcanzar la estatura del equipo de 1949, que además de los extranjeros previamente mencionados, incluía a los isleños Fermín Guerra, Andrés Fleitas, Willie Miranda, Conrado Marrero, Santos Amaro, Héctor Rodríguez, René González y Vicente López, el equipo de Cuba seguirá condenado a permanecer en el fondo del barril.

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