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A pesar del accionar decidido e incansable de Luka Modric, el Real Madrid se veía trabado en el minuto 84, ahogándose en ese incómodo, inesperado y amenazante 1-1, frente a ese Granada crecido, fieramente batallador, con capacidad para presionar. Zidane, atormentado después de ver a su tropa intentarlo todo, se preguntaba: ¿Cómo rescatar de las brasas esos dos puntos para evitar distanciarse seis del Barcelona, que con un juego pendiente, podría extender a nueve esa diferencia, algo caótico? Fue en ese momento que apareció en escena Modric una vez más, por la derecha, cargado de dinamismo, fortaleza y precisión, recibiendo de Kovacic, y con un soberbio taponazo de derecha, eriza-pelos, sacudió las redes inutilizando el vuelo desesperado de Andrés. Renació Zidane, vibró todo Madrid frente a los televisores, y el equipo de la realeza, adelantándose 2-1 finalmente inalterable, evitó entrar a zona de caos.

Abre Benzema, responde al Arabi

El gol de Benzema en el minuto 29 recibiendo de Carvajal dentro del área, con el arquero Andrés sintiendo que las redes rascaban su espalda, hizo suponer que el Real, con Kroos tomando pelotas y distribuyéndolas con rápidos trazados, Isco multiplicando esfuerzos por mostrarse destapado en la zona izquierda, entrando en comunicación con Cristiano, y Modric haciéndose sentir en toda la frontal, podría soltarse como equipo funcional y sacar provecho a las posibilidades estableciendo desequilibrio. Pero una vez más, el Real al no conseguir eso, se refugió en la destreza y el peso de sus individualidades, que le sobran.

Presionados Marcelo y Carvajal por las bandas, el Real Madrid vio recortarse sus proyecciones ofensivas y el Granada estuvo ingresando, sin descaro pero con peligro, al área defendida por Keylor Navas. Sin embargo, no parecía existir el menor temor por lo imprevisto, y fue eso lo que ocurrió en el minuto 59, cuando Modric después de ser víctima de una formidable atajada de Andrés, maniobrando en busca de conexión, fue estorbado por el árbitro, perdió una posesión, y la pelota se abrió para la entrada vertiginosa de El Arabi, recién ingresado por Barral, y sobre la salida de Keylor, el remate rasante pasó entre las piernas del portero tico, quedando corto Carvajal en su intento de interceptar la pelota antes de cruzar la raya. El 1-1 en la pizarra alteró los nervios de Zidane.

La estocada del rescate

El reloj comenzó a ejercer presión mientras el Granada sin entregarse a una defensa cerrada, manejaba conveniente la cautela, atentó a la posibilidad que le facilitara alguna falla del rival. Atravesando el minuto 80, la urgencia aguijoneaba al Real Madrid, y en el 84, después de quinientos cabezazos sin rumbo fijo de uno y otro lado en el vecindario del Granada, Benzema toma una pelota que retrasa a Kovacic, con entrega inmediata a Modric. 

El rápido desplazamiento del croata hacia su derecha sin el menor estorbo le permite conseguir posición de tiro, y su disparo, hacia el ángulo superior derecho de Andrés, es un misil fijando el 2-1. Zidane sintió que le quitaban un tren de encima y volvía a respirar un aire de pausados giros. Así salió del hoyo el Real evitando amanecer a seis puntos con el líder Barcelona, pendiente de un juego suspendido por el Mundial de Clubes. 

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