Harold Briceño Tórrez
  •   Managua, Nicaragua.  |
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Hay momentos en la vida en los que nos paseamos sobre la algodonada nube del éxito, sintiéndonos semidioses, invencibles, capaces de lograrlo todo y optimistas de vencer a todos. Son esos instantes en los que la victoria nos acaricia con sus tiernas manos, extasiándonos de entusiasmo, esos momentos en los que la gente nos alza con sus elogios y alabanzas. Pero como para todo hay tiempo, también hay espacios de la vida en los que atravesamos el valle del fracaso, sintiéndonos aguijoneados sin piedad por los señalamientos de quienes exigen más de nosotros, simplemente porque nos ven como seres inmunes a la derrota. Es ahí donde aparece el verdadero reto, el de demostrar que todavía podemos.

Eso la sabe muy bien el lanzador leonés Wilton López, cuyos logros en el montículo eran motivo de júbilo en Nicaragua, sus triunfos eran el tema principal de las conversaciones de los amantes del beisbol. Cómo nos bañó de alegría aquel 15 de noviembre de 2014, cuando en siete innings de solo una carrera guió a nuestra selección a una victoria de 10-1 ante República Dominicana, en el debut de los nuestros en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz, México!

Ahí estaba Wilton López resurgiendo de las cenizas, batallando para olvidar la mala temporada que había tenido con los Rockies de Colorado. Ahí estaba el leonés, rugiendo, diciendo: ¡Todavía puedo! Mientras era cobijado por la sombra de la victoria.

Sin embargo, recientemente en la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN) volvió a mostrarse vulnerable, tambaleándose en la cuerda de la inestabilidad. Era difícil creer que le habían fabricado seis carreras en solo la primera entrada del segundo juego de la semifinal que su equipo, los Tigres de Chinandega, perdió ante los Gigantes de Rivas. Obviamente volvió a ser aguijoneado por las críticas.

Otra vez los señalamientos en su contra aparecieron por su ausencia a los dos primeros días de entrenamiento de la Preselección que se prepara para el Preclásico Mundial que se jugará en México del 17 al 20 de marzo próximo. Sin embargo, se presentó al tercer día, llegó lleno de entusiasmo, dispuesto a recuperar el tiempo perdido y a trabajar duro para ganarse un puesto.

¡Esa es la actitud, muchacho! Es en esos momentos de adversidad, en los que nadie cree en nosotros, en los que se necesita de carácter para levantarse, salir al campo y demostrarle al resto que no estamos acabados, que al contrario, estamos dispuestos a darlo todo para demostrar que podemos contribuir en la victoria de nuestro equipo.   

Sin embargo, a esa buena actitud en los entrenamientos, Wilton le ha sumado, equivocadamente, su silencio ante los medios de comunicación. Qué error, los periodistas que nos acercamos a consultarle solo hacemos nuestra trabajo, solo queremos informarle a la multitud beisbolera de este país lo que pasa con las figuras cumbres de nuestro deporte rey. Hey, Wilton, sería bueno que atendás a los medios, eso contribuye a tu buena imagen como pelotero; a tu entusiasmo en el campo de juego, sumale cortesía con los periodistas.

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