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El Valencia derrotó al Rapid de Viena con un marcador muy contundente que, además de acercarle a los octavos de final de la Liga Europa, se convirtió en una terapia de goles para un equipo necesitado de impulsos positivos de cara a la Liga, en la que necesita repuntar.

El primer paso lo había dado el sábado con su ajustada victoria ante el Espanyol, pero ayer, sobre todo hasta el descanso, ofreció una imagen muy consistente, con buen futbol, mucha presión y recuperación y con el acierto de cara a puerta que le había faltado en alguno de sus últimos partidos de Liga.

El conjunto de Mestalla arrancó con mucha fuerza y a los diez minutos había marcado dos buenos goles por medio de Santi Mina y Parejo ante un rival desconcertado, que no sabía si lanzarse al ataque para tratar de acortar diferencias o centrarse en evitar una goleada.

En el día del cumpleaños de su entrenador, Gary Neville, y en el primer partido desde la incorporación de Pako Ayestarán al cuadro técnico del Valencia, el equipo completó la mejor primera parte ofrecida desde el inicio de la campaña.

Feria de goles

A pesar de que el Rapid no estuvo a la altura del encuentro, el conjunto valenciano le replicó con lo mejor de sí mismo y tras el 2-0 mantuvo la intensidad con la que había empezado el choque y encontró los espacios para hacer más daño a su rival.

Mediado el primer periodo, Santi Mina, en una acción muy parecida a la de 1-0 puso el 3-0 en el marcador y muy pronto llegaron dos goles más por medio de Negredo y André Gomes, que llevaron el partido a su ecuador con una ventaja tan ajustada a lo visto hasta entonces como inesperada antes del comienzo.

Además, los cinco goles marcados por el Valencia en poco más de media hora se convirtieron en el mejor registro de goles de un equipo en la historia de un partido de Liga Europa.

A ello contribuyó sobremanera Santi Mina, autor de dos de esos cinco tantos, pero que dio las asistencias en los otros tres que su equipo logró antes del ecuador del choque.

Tras el descanso, el partido apenas cambió, pero el Valencia fue menos incisivo y el equipo austríaco se desenvolvió con un poco más de soltura, aunque sin llegar con peligro a la meta de Ryan.

La diferencia en el marcador y el mayor orden defensivo del Rapid contribuyó a que el ritmo del choque descendiera y las distancias entre unos y otros no fueran tan notables como en el primer periodo.

Además, el Valencia se exigió menos y trató de controlar el juego, por lo que apenas llegó a la meta de Strebinger, que en el segundo periodo estuvo mucho más arropado que en la primera mitad.

Ryan resolvió la mejor acción de ataque del Rapid en un cabezazo de Jelic (m.82) cuando el equipo austríaco dominaba y al Valencia ya le fallaban las fuerzas, lo que impidió que Rodrigo hiciera el 6-0 cuando el partido tocaba a su fin.

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