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Todas las miradas están sobre los Warriors. Ninguna duda sobre su liderazgo en el candente oeste de la NBA, pero una gran intriga extendiéndose de un océano a otro respecto a la posibilidad de tumbar o igualar la marca de 72 victorias en poder de los Bulls de Chicago que dominaron majestuosamente la temporada del 95-96, o verlos convertirse en apenas el segundo equipo de 70 triunfos en la historia.

Reaccionando a un gole

Vencidos clara y sorprendentemente por Portland 137-105 el viernes, acribillados por el feroz y certero cañoneo del molesto Damian Lillard, quien marcó 51 puntos en una salvaje arremetida, los Warriors revisaron su armamento para enfrentar a un equipo temido como son los Clippers de Los Angeles, impulsados por Chris Paul, que regresaron de la pausa del Juego de Estrellas, arrollando al poderoso equipo de San Antonio en el último cuarto para confeccionar una ruidosa victoria por 105-86, haciendo sonar las alarmas sobre su nivel de agresión.

La posibilidad de ver a los Warriors doblegados en partidos consecutivos, le proporcionaba un mayor interés al duelo en el Stapples Center de Los Angeles. Pero el equipo de Steve Kerr, con 13 puntos de ventaja en el período inicial, estuvo encaminándose hacia lo que parecía ser una victoria sin contratiempos, llegando a manejar una diferencia de 16 puntos (115-99), cuando faltando sólo 2.37 minutos, Andre Iguodala consiguió un doble después de fallar Curry un triple.

Clippers crecen y atacan

Fue en ese momento, con varios de sus jugadores de respaldo en el tabloncillo, que los Warriors se vieron inmersos en la caldera de la complicaciones. Cada tirador de los Clippers se sentía inspirado y bien orientado. La ventaja fue estrechándose hasta llegar a ser angustiosa para los Wartiors, de sólo tres puntos, 115-112, al acertar Prigioni desde bien lejos, ese triple haciendo sonar los tambores en las excitadas tribunas.

Kerr estaba amarillo, al borde del  colapso. Faltaban sólo cinco segundos y ordenó que Curry, Draymond Green, Harrison Barnes e Iguodala, regresaran a la cancha para la posible última acción del juego. Ahí estaban todos los grandes rechinando sus dientes, cuando CJ Wilcox, después de un pase errático de Iguodala, falló ese triple que hubiera empatado el juego. El silbato final, tomó a los Warriors faltos de respiración, ahogándose.

Ellos todavía están ligeramente delante de aquellos Bulls (49-5 por 48-6), pero por lo que estamos viendo, las noches más difíciles le esperan a los Warriors. Las de vinos y abrazos, quedaron atrás. 

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