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Sentado encima de dos cirugías en la cadera con pronóstico reservado en lo referente a su restauración, golpeado brutalmente por haber utilizado esteroides en busca de mejorar su rendimiento, recortado drásticamente por una campaña de suspensión y su constante ingreso a la lista de inhabilitados desde el 2009, Alex Rodríguez, por cumplir 41 años en el mes de julio, espera la temporada del 2016, la penúltima de su fabuloso contrato con los Yanquis, persiguiendo la marca jonronera de Babe Ruth. 

El número mágico de Alex es el 28 para superar la cifra histórica de 714 en poder de Ruth, que se sostuvo en la cima de lo grandioso contra huracanes y maremotos, desde 1935, hasta que Hank Aaron, el tumbacercas humilde, la derribó en 1974 extendiéndola a 755. Más adelante, otro artillero terriblemente cuestionado, Barry Bonds, la llevó a 762 en el 2007.

Llamativo resurgimiento

Quienes creímos que Alex, tratando de zigzaguear entre tantos inconvenientes, muscularmente agrietado y con su impulso posiblemente debilitado, no tendría aliento ni fortaleza para seguir provocando estremecimientos, nos equivocamos. Aunque limitado a .250 puntos, quien fue campeón de bateo en 1996, apenas su tercera temporada, con .358 de promedio disparando su cifra máxima de 215 imparables, Alex en el 2015 fue capaz de conectar 33 cuadrangulares dejando atrás con 687, los 660 de Willie Mays, empujar 86 carreras y descargar 22 dobles.

A la edad de 41, Babe Ruth estaba retirado, después de haber disparado 6 en 28 juegos en su última campaña cuatro años atrás, en tanto Barry Bonds conectaba 26 jonrones antes de salir del escenario con 28 en el 2007, con 42, precisamente el mismo momento en que Alex también lo haga, al terminar con los Yanquis.

Objetivo, tumbar marcas

Pese a que Alex tiene cerradas las puertas del Salón de la Fama por ser un bateador “manchado” como Bonds, lo que facilitó que se le negara el grueso bono de seis millones por saltar sobre Willie Mays, su persecución de marcas le garantiza permanencia en la montaña de recuerdos y lo afianza como referencia, algo que muchos miembros de Cooperstown, aún con su legitimidad, no consiguen. Sus 3,070 cohetes, lo colocan adelante del panameño Rod Carew (3,053) y Rafael Palmeiro (3,020) en la lista de los latinos. Después de 131 imparables en el 2015, un Rodríguez muy motivado retando el desgaste podría agregar 100 hits en la extensión de su marca en este 2016.

Pero la concentración de esfuerzos de Alex, el máximo jonronero con bases llenas de todos los tiempos con 25, es colocar 28 pelotas por encima de las verjas para superar los 714 del  “Bambino”, aunque sin chance respecto a los 762 de Bonds, con solo una temporada pendiente y los 755 de Aaron, pareciendo también un reto improbable. Para un tres veces Más Valioso de la Liga Americana, con tres temporadas encima de los 50 cuadrangulares, miembro del club de los 3,000 hits, más de 150 empujadas en una campaña y 2055 en total, una suite en el Salón de la Fama sería algo seguro, pero la “mancha” de los esteroides es imborrable y lo condena al ocultamiento en Cooperstown, aunque sin impedirle el asalto a la notoriedad estableciendo marcas, que aprovechando la tolerancia que existe fuera del Salón, quedarán grabadas en mármol por siempre.

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