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Gianni Infantino, el nuevo presidente de la FIFA, jamás ha tenido las capacidades futbolísticas de Michel Platini, el suspendido presidente de la UEFA que también quiso ocupar la presidencia de la Federación Internacional de Futbol. Infantino solo jugaba en la séptima división suiza y aún ahí con poco éxito: “Tenía dos piernas izquierdas”, comentó varias veces. Y el representante de su club recuerda: “No era Messi.”

Los puntos fuertes del suizo, de 45 años, siempre ha sido la intelectualidad y la organización de futbol. “De adolescente leí todo lo que encontraba sobre el deporte más popular del mundo, sobre todo, el famoso periódico italiano ‘Gazzetta dello Sport’”, ambientó Infantino. Después haber organizado unos pequeños torneos, creó un equipo, en el cual trabajó como entrenador, portavoz y scout.

Más tarde, ese club se fusionó con el equipo local de Brig, una pequeña ciudad en las montañas suizas, donde creció. Irónicamente está muy cerca del sitio en el que Sepp Blatter, el expresidente de la FIFA, nació.

Arraigo familiar  

Infantino es hijo de inmigrantes italianos y creció en condiciones sencillas. Su papá trabajó para una compañía de ferrocarril, su mamá en una pulpería. Cada noche se comunica vía telefónica con su mamá  --que ahora tiene 81 años--, independientemente de donde se encuentre quiere saber cómo está. “Nuestros padres nos inculcaron valores”, dijo su hermana mayor Daniela Infantino, al periódico suizo “Tages-Anzeiger”. “No podían ayudarnos mucho en los estudios porque hablaban solo italiano, pero siempre nos enseñaron a tener respecto de la naturaleza y los prójimos”, recordó.

Por su herencia familiar, quienes lo conocen describen a Gianni Infantino como jovial, arraigado y dotado con los idiomas. Habla fluido alemán, francés, italiano, español, inglés, portugués y árabe. Estudió derecho en la parte francesa de Suiza, adonde ahora también vive con su mujer libanesa y sus cuatro hijas.

Durante su carrera profesional Infantino se dedicó al futbol, primero en un centro de estudios, luego en la UEFA. En el año 2000 fue nombrado jefe de la División de Derecho, desde 2009 es secretario general y entonces mano derecha de Michel Platini. Se dice que es padrino de uno de los hijos del francés.

Es esa proximidad que provocó muchas críticas. Sin embargo, ayer durante las elecciones a la presidencia de FIFA, una mayoría de los funcionarios pensaban como el presidente de la federación alemana Rainhard Rauball. “Sería injusto rechazarlo solo porque Platini era su jefe. Infantino conoce bien el futbol y es absolutamente incorruptible”, reveló a los medios de comunicación el regente de la asociación alemana.

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