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No intenten graficar el caos en que se encuentra sumergido el Real Madrid en la Liga después de ser vencido 1-0 por el sublíder Atlético de Madrid, en el propio Bernabéu. No podrán hacerlo. Solo imaginen encima de los escombros una estatua de cemento quebradizo del general Zidane, necesitado urgentemente de una derrota del Barcelona ante el Sevilla hoy, para sentirse nuevamente con un soplo de vida, no distanciado 12 puntos de la cima. Lo único intacto en el Real Madrid, la arrogancia de Cristiano: si todos estuvieran a mi nivel, seríamos punteros. Ni Pelé ni Maradona llegaron a decir algo parecido.

Fue un partido atropellado con mayor posesión de pelota del Real Madrid, estrellándose constantemente en la solidez defensiva del Atlético, pese a la temprana tarjeta amarilla que condicionó a Godín, y contando con el respaldo de ese estupendo arquero que es el esloveno Jan Oblak, quien en el minuto 33 le sacó por encima del travesaño un misil de tiro libre a Cristiano Ronaldo.

SE APAGARON ISCO Y JAMES

Sin el impulso de Gareth Bale y sin la versatilidad de Marcelo, el Real Madrid perdió capacidad de agresión, sobre todo porque las luces del mediocampo se apagaron, pese a los esfuerzos desplegados por Kroos atrás y Modric buscando conexiones.

Tanto el colombiano James como Isco, desajustados en su accionar, tuvieron que ser sustituidos por Lucas Vázquez y Jesé, después que el joven Mayoral tomó el lugar dejado por el lastimado Benzema. No se puede sobrevivir a tantas desgracias.

El Atlético de Simeone no propone un futbol fluido ni vistoso, pero es aguerrido, resiste y pone presión, y en las contras, crece.

Precisamente en una contraofensiva manejada por Griezmann por el centro, aprovechando un temeroso repliegue de los centrales Ramos y Varane, permitió abrir juego por la izquierda a un solitario Felipe Luis, quien devolvió al francés en un trazado hacia atrás dentro del área, para facilitar la estocada que dejó sin chance a Keylor Navas, entrando el balón junto cerca del poste derecho del tico. Ocurrió en el minuto 54 y el Atlético no necesitó más que ese gol.

CRISTIANO FUE BLOQUEADO

No se puede negar el impulso que proporciona Cristiano, pero necesitado de mejor puntería, malogró algunas oportunidades valiosas de igualar que se presentaron. La defensa del Atlético supo enfrentarlo y mantenerlo largos ratos a distancia de Oblak.

Sin Benzema en escena, Cristiano intentó jugar para sí mismo, pero no logró los acercamientos que hubieran obligado a rezar a Oblak. Víctima de apropiados anticipos y cierres, el portugués terminó sintiéndose atrapado por la soledad.

Danilo por la izquierda inició bien, incluso logrando penetraciones, pero fue diluyéndose, mientras Carvajal se perdía aún en espacios cortos durante los retrocesos, y desaparecía, como ocurrió durante la estructuración del gol de Griezmann. Sin un mediocampo efectivo en la recuperación y en la progresión, Zidane se fue aproximando a la desesperación con el tiempo, tragándose las esperanzas.

La primera derrota del Real Madrid con Zidane al frente fue muy dolorosa. No funcionó como equipo y perdió tres puntos más en la Liga, teniendo que aferrarse a la posibilidad de conquistar su décimo primera Champions. “No era esto lo que esperaba”, dijo Zidane aturdido, rodeado de escombros, convertido en una estatua.

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