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¿Se puede manejar la presión sin apuros? El iluminado Barcelona volvió a demostrarlo. El Sevilla, su último victimario, estuvo adelante 1-0 con el gol de Vitolo frente a una defensa desequilibrada y un Bravo desarmado, pero con una ejecución de tiro libre “marca” Messi, zurdazo deslizante hacia la escuadra superior derecha, un trazado de cirugía pura, y el cachetazo de Piqué apareciendo en el área chica frente a las narices del arquero Sergio Rico, hizo girar suavemente la pizarra para imponerse 2-1, amaneciendo con ventaja de 8 puntos sobre el Atlético de Madrid, y 12 encima de un sorprendentemente “agrietado” Real Madrid.

EL ALARDE DE NEYMAR

Me cuesta decir que el Barsa, pese a la presión del Sevilla, ganó sufriendo un partido tan apretado. Vimos a Neymar, en el área, con el marcador tan apretado 2-1 y la necesidad de clarificar, intentar una jugada de “alfombra roja”, con un punta de botín culminando el  retorcimiento de una pierna sobre la otra, que Rico logró fildear retrocediendo hacia su izquierda, cerca del ángulo alto. Ese tipo de alarde, es una muestra de frialdad. Y quienes se quejan del brasileño cuando recurre a fantasías con gran ventaja, también se atreve en juegos cerrados.

No hubo protesta ruidosa por el probable penal de Rami a Neymar en el minuto 79, ni por las obstrucciones con agarres por detrás a Messi, y la chaqueta tan estirada de Luis Suárez en varias acciones. No era un Barsa subestimador porque el Sevilla siempre estaba ahí, mostrándose, sino un equipo tranquilo, confiado en su manejo de balón por medio de triangulaciones rasantes, cortas y largas, usualmente rápidas, capaz de dosificar el desgaste físico y medir el paso del tiempo.

LA ESTOCADA DE VITOLO

El gol de Vitolo en el minuto 19, quien se encontró sin estorbo alguno en el área para rematar el centro de Tremoulinas, después de recibir de Kronh Dehli, quien superó en un trabón a Busquets, galvanizó al Sevilla, pero no aturdió al equipo azulgrana que continuó con esa posesión de pelota que le facilita decidir qué se hace y cuándo hacerlo, hasta producir el gol del equilibrio, de tiro libre próximo al área, cobrado por Messi a los 31 minutos.

Los ingresos de Alves, Iniesta y Rakitic, dinamizaron al Barsa, y aunque el Sevilla continuó realizando un buen juego, sobre todo por la izquierda, la facilidad de recuperación azulgrana en el medio, no en el fondo, permitió que las amenazas se multiplicaran, sin la capacidad para definir requerida. Rico logró dos grandes atajadas sobre Neymar y Suárez, Messi prefirió arrancar desde atrás y moverse por el medio estableciendo conexión con Iniesta, mientras Rakitic trataba de acelerar los enlaces. Pero el Sevilla insistía y presionaba, a ratos bravamente, exigiendo lo mejor del arquero Bravo por lo menos en tres ocasiones.

PIQUE VOLTEA Y SENTENCIA

El gol que resolvió el partido lo marcó Piqué en el minuto 48, apenas entrando en calor el segundo tiempo. Messi moviéndose dentro del área y cerca del fondo por la derecha, realizó uno de esos trazos que Suárez entiende, pero el difícil disparo del uruguayo con apariencia de pase al centro por abajo, es cacheteado por Piqué frente a la cabaña, dejando sin chance a Rico, estableciendo el 2-1. La pizarra no volvió a moverse y el Barsa se afianzó como líder absoluto en la Liga.

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