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Coloquemos a un lado la “química pura”. No tomemos una tiza para dibujar en el pizarrón trazos de fallas en la realización. No tiene caso. A pesar de admitir que se trataba del enfrentamiento entre un equipo poderoso, pese a estar herido por muchas bajas, y otro que está hundiéndose y posiblemente sea desalojado del primer nivel, no es eso lo esencial.

Hay muchas formas de graficar la obligada victoria del Real Madrid por 3-1 sobre el débil Levante con goles de Cristiano (penal a Lucas Vázquez en el minuto 37); Marinho, el arquero en su propia cabaña durante una acción desafortunada, y el remate de Isco recibiendo de Cristiano. El Levante quedó reducido al estupendo gol de Deyverson en el minuto 39 recortando la diferencia 2-1, porque nuevamente el arquero tico Keylor Navas realizó algunas atajadas merecedoras de algún Óscar, una de ellas sobre latigazo de Rubén, evitando el 2-2 en el tramo final.

ZIDANE Y SU TROPA IMPROVISADA

Que el equipo del último lugar haya jugado sin complejos frente al Real Madrid y fabricado opciones, lo enaltece, pero en todo momento el Madrid fue más, tuvo mayor significado, y sin abrumar ni deslumbrar, colocó más méritos sobre el tapete para imponerse. Cierto, todos estamos en busca de un triunfo impactante, pero ver al equipo de la realeza desplazarse destrabado, con Cristiano incidente, mostrándose para recibir, oportuno para abrir la defensa enemiga con sus extensiones y entrando constantemente al área, aunque sin el necesario abrazo de la suerte, fue agradable.

Casemiro, Lucas Vázquez, Borja Mayoral y Nacho esta ban en el once inicial, sin Marcelo, sin Benzema, sin Bale, sin Modric, sin Ramos, sin Isco, sin Jesé. Entre lesionados y sancionados, Zidane armó un Madrid funcional de acuerdo con las exigencias del adversario, que superaron los cálculos. ¿Cómo pretender el accionar convincente de un equipo tan recortado intentando salir de un mal momento?

CRISTIANO ACTIVO E INCIDENTE

A ratos pensé, Cristiano es el mismo, pero este Madrid es otro. El portugués, incansablemente insistente, apretando el gatillo solo en oportunidades claras, víctima del poste en un remate excelente, rascando el horizontal y obligando a Mariño a exhibir la prontitud de sus reflejos. La ejecución del penal cometido a Lucas Vázquez le permitió acercarse a dos goles de Luis Suárez, pero visto está que eso no es por ahora su preocupación, sino mostrar su utilidad, como en el trazo hecho hacia Isco para el remate inmediato del tercer gol, después de ir hasta el fondo.

Vimos un Cristiano liberado de la presión que incluso él mismo se coloca encima. Es como debería jugar siempre, sin sentirse Superman, pero sabiendo lo incidente que es con sus múltiples recursos y exuberante fortaleza. Ayer, algo de humildad lo acompañó en cada una de sus gestiones, sin renunciar a su voracidad en el área.

Satisfecho Zidane con lo que vio de James, aún sin alcanzar su mejor nivel, con el esfuerzo sin flaquezas de Kroos, y sobre todo, con Lucas Vázquez y Mayoral, capaces de desequilibrar, como si acabaran de firmar un carné de mayoría de edad. Un Real Madrid diferente, pero funcional; sin brillo, pero con méritos suficientes.

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