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¡Ah, si los partidos se midieran por la bravura y el atrevimiento colocados sobre el tapete sin temor a los riesgos, ese marcador de 5-1 a favor del por ahora invencible Barsa no es justo! Tamaño de equipo el azulgrana, con Messi moviéndose desorientando, sonriente en cada una de sus constantes apariciones el área, asediando la cabaña de Juan Carlos como un travieso e incontrolable duende, se vio en ventaja por 2-0 en el primer tiempo, con Llorente expulsado a los 41 minutos por golpear a Rakitic con pierna levantada que podía ser solamente juego peligroso. La expulsión de Iturra en el 67, que decretó su descarte en acción confusa, dejó al Rayo con nueve hombres y atrás 3-1. El líder del Barcelona, guiado por un triplete de Lionel Messi.

Ese desequilibrio en la pizarra y en personal era algo más que una sentencia. El Barsa agregó dos más y cerró el 5-1, manteniendo los ocho puntos de ventaja sobre el Atlético.

 

CAER PELEANDO

¿Cómo poder ver a través de ese 5-1 la pelea que ofreció el Rayo, aún con la floja actuación de su arquero Juan Carlos, quien regaló en el minuto 21 el gol que quebró el 0-0 al soltar una pelota ya atrapada, que Rakitic no perdonó? Imposible si ustedes no vieron el desarrollo del juego. Pero fue en cierta forma motivo de orgullo, morir por falta de sangre. Esa oposición obligó al Barsa a mantenerse activado, con Messi dando la impresión de encontrarse en Disney, en uno de esos tours que te mantienen distraído. El argentino clavó tres dardos, pudo agregar otro y hasta cobrar el penal que le cometieron a Busquets según el criterio a veces resfriado del árbitro Vicandi Garrido, pero jugando con despreocupación tomó las opciones que le ofreció el juego, incluyendo el rebote del disparo contra el poste de Suárez.

ASÍ FUERON LOS GOLES

Batallaba el Rayo con la fiereza que lo caracteriza, sin sospechar que al igual que contra el Real Madrid terminaría con dos hombres menos, cuando Juan Carlos soltó una pelota que parecía ser de su propiedad por arriba. Ahí estaba Rakitic atento y con derecha, sacudió las redes estableciendo el 1-0 a los 21 minutos. El segundo fue consecuencia de una recepción de Neymar por la izquierda que pareció en fuera de lugar, retrasando en diagonal a Messi que remató certero dos minutos después. El remate de Suárez contra el poste lo aprovecha Messi en zona roja, inutilizando a la defensa y al arquero para el 3-0. Descontó en un alarde de coraje el Rayo con un cabezazo de Manucho, apartándose la trenza, recibiendo de Bebé desde la izquierda. Nada lograron hacer Mathieu y Mascherano.

El cuarto gol del Barsa, pelota adelantada para la fuga de Messi y su correcta ejecución, sonriendo, y el quinto, centro largo de Mathieu y cabezazo letal de Arda Turan, sellando el 5-1.

Así que la cabalgata del Barsa continúa, conversando con Sancho, derribando molinos, abriéndose paso hacia el título mientras el resto del calendario se recorta. El futbol azulgrana es alegre y productivo. Por ahora no se ven amenazas de nubarrones pero hay que estar alertas, recomienda Luis Enrique, nunca confiado, ni subestimador de los adversarios.

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